Emociones incómodas: enojo y culpa

¿Qué es una emoción? Es la disposición para la acción, es la respuesta que damos frente a los estímulos internos o externos, de acuerdo a la interpretación que hacemos de ese estímulo. Cada emoción nos predispone para un tipo de acción diferente. Hoy: Emociones incómodas: enojo y culpa.

Sentimos emociones que nos hacen bien, alegría, entusiasmo, serenidad. Y otras, que son incómodas de sentir y tienen “mala prensa”: miedo, tristeza, enojo, culpa, entre otras. Aún esas emociones “negativas”, nos informan, nos muestran que hay un problema particular y nos ayuda a reconocer ese problema y cómo resolverlo.

Hablemos de enojo.

El enojo nos indica que no está sucediendo algo que queremos o esperamos que suceda, o aparece un obstáculo que nos impide alcanzar lo que deseamos. Es decir, sentimos Frustración. A veces, el enojo es hacia otras personas, hacia situaciones externas que no salen como esperábamos. O bien, las personas no hacen lo que esperamos que hagan, o sentimos que hacen algo a propósito para dañarnos o molestarnos. Otras veces, nos enojamos con nosotros mismos porque no “damos la talla”, no respondemos a ciertas situaciones como suponemos que debemos hacerlo.

Nos decimos “si me enojo soy débil” o por el contrario “sólo si me enojo puedo hacerme escuchar”; “me quiere hacer enojar, lo hace a propósito”; “yo no hice nada para que se enoje así”, “me enojo así aprende que no me puede tratar así” y muchas otras creencias que sólo profundizan y destruyen vínculos y nos hacen sentir mal.

Hablemos ahora de culpa.

La culpa aparece cuando interpretamos que se está transgrediendo un código, normas, reglas, de un grupo social o familiar. Por ejemplo, me siento culpable si me priorizo “porque hay que hacer feliz a las otras personas”, o “debo hacer las cosas perfectas”.

Ese conjunto de normas, reglas, acuerdos pueden ser explícitos, o son inconscientes, está grabado en nosotros sin que lo reconozcamos. Cuando sentimos culpa, perdemos poder personal, nos genera miedo a la desaprobación, nunca es suficiente lo que hago o lo que otra persona hace.

¿Qué podemos hacer con estas emociones incómodas para que no nos tiñan todo nuestro día con malestar emocional?.

En primer lugar, reconocer eso que sentimos, darle lugar a la emoción, a la sensación de malestar. Darnos cuenta de qué estamos sintiendo, y ponerle palabras, nombrar eso que sentimos. Y luego, en el caso del enojo, reconocer qué situación nos causa frustración, y en el caso de la culpa, qué norma o regla se está vulnerando.

Sabemos que la gestión emocional es un trabajo que no traemos de fábrica, y que se puede aprender y entrenar para alcanzar bienestar emocional y relaciones sanas y satisfactorias.

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Derechos de autor: Daniela Chiara

Coach Ontológico Profesional. Master en PNL

Especialista en Coaching Ejecutivo y Organizacional.

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