Frustración en niños y adolescentes

La frustración aparece cuando hay una brecha, entre lo que deseamos y lo que realmente obtenemos, ante esta discrepancia, se manifiesta la frustración, sumado a emociones que pueden aparecer como la tristeza, la ira y la ansiedad. Hoy: Frustración en niños y adolescentes.

Cada vez más, se habla sobre la poca tolerancia a la frustración que tienen los niños y esto puede explicarse por:

Expectativas Irrealistas: los niños pueden tener expectativas muy altas sobre lo que quieren lograr, ya sea por comparación con otros o por la presión de los adultos.

Ausencia de desafíos: cuando tratamos de solucionarles todo desde niños, y ellos no se enfrentan a situaciones que requieran de su esfuerzo o de superar obstáculos, no desarrollan la resiliencia necesaria para manejar la frustración.

Sobreprotección: cuando se intenta proteger a los niños de cualquier tipo de malestar, en realidad, se les está quitando la posibilidad de aprender a manejar la frustración.

Copia de comportamientos: si los adultos a su alrededor tienen poca tolerancia a la frustración, es probable que los niños imiten ese comportamiento. Sobre todo en la primera infancia, donde las neuronas espejo están más activas.

Diseño de estrategias: cuando el adulto resuelve a la primera, les privamos el espacio para que el niño pueda generar estrategias para sortear lo que le ocurre.

Marca cultural: en algunos contextos sociales, existe la tendencia a evitarles el fracaso o el malestar.

¿Cómo los padres pueden detectar que sus hijos tiene dificultades con la frustración?
Es importante estar atentos a ciertas señales de nuestros hijos. Tales, como comportamientos repetitivos, reacciones intensas o desproporcionada, si evita actividades o situaciones en las que podría enfrentar dificultades. Como también,  cambios en su estado de ánimo, como irritabilidad, tristeza o ansiedad, dificultades para comunicar sus sentimientos. O bien,  cuando tiende a actuar en lugar de hablar, cuando se aferran a objetos, se muerden las uñas o muestran signos de tensión física, les cuesta compartir, esperar su turno o manejar conflictos con amigos
En estos casos, lo mejor es hablar con tu hijo después de momentos frustrantes para entender sus sentimientos, preguntarles ¿Cómo te sentiste cuando eso pasó? Y así abrir espacio a la conversación, sin juicio, una escucha empática que le genere un espacio seguro donde pueda expresarse.

¿Qué sucede en la adolescencia?

Si los niños ven a un adulto lidiar con la frustración de manera saludable, es más probable que imiten ese comportamiento y cuenten con esta habilidad en la adolescencia.

Aunque sabemos, que está etapa, trae muchos cambios hormonales y sociales, lo que intensifica la frustración. En general, ellos experimentan mayor presión académica y social. Están en búsqueda de su independencia, y donde sientan que no tienen el control de su vida, experimentan frustraciones mayores, derivando en posibles conflictos con sus padres o figuras de autoridad.

Será vital estar atentos a señales y comportamientos autodestructivos.

Ya en la adultez, estaremos repitiendo aquello que aprendimos y las habilidades que pudimos cultivar para gestionar las propias emociones. Acá puede aparecer el estrés laboral y la calidad de las relaciones interpersonales. Ya que la incapacidad para comunicar los sentimientos puede llevar a malentendidos.

Más sobre: Frustración en niños y adolescentes.

Tips para desarrollar la Auto-Regulación Emocional.

Aprender a utilizar la respiración a nuestro favor, respirar profundamente, buscando frenar el bucle mental que comprara, exige, y presiona queriendo siempre más.

Tomarse un tiempo para pensar con claridad, y analizar la situación: todo lo que hice vs lo que logré. ¿Qué tan alcanzable es aquello que me propongo?. ¿puedo desagregar mi meta en micro objetivos que me lleven poco a poco al objetivo final, en vez de querer lograrlo a la primera y rápidamente?

Hablar sobre cómo te sientes frente a la situación.

El manejo de la frustración es un proceso continuo que comienza en la niñez, atraviesa la adolescencia y se desarrolla a lo largo de toda la vida.

Fomentar un ambiente donde se valide y se hable sobre las emociones desde la temprana edad, puede marcar una gran diferencia en cómo de adultos es posible enfrentar las dificultades de forma más saludable.

Festejar los intentos no solo los logros, crear espacio seguro para equivocarse y reintentar.

Aceptar el fracaso como parte del aprendizaje, es el camino para desarrollar una mayor tolerancia a la frustración.

Mónica Salvaneschi

Coach

monicasalvaneschi.coach@gmail.com

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2 comentarios sobre «Frustración en niños y adolescentes»

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