Trastornos de conducta alimentaria en varones: lo que no se ve

Durante muchos años se creyó que los trastornos de la conducta alimentaria eran un problema que afectaba casi exclusivamente a mujeres. Esta idea no solo es incorrecta, sino que además dejó a muchos varones fuera de la conversación, del diagnóstico y, sobre todo, de la posibilidad de pedir ayuda a tiempo.

Los trastornos de la conducta alimentaria, o TCA, también afectan a varones de distintas edades. Lo que sucede es que, en muchos casos, no se presentan de la forma que solemos imaginar, y por eso pasan desapercibidos tanto para las familias como para el entorno cercano.

Cuando pensamos en un TCA, solemos asociarlo con dejar de comer, con bajar de peso o con un rechazo evidente a la comida. Sin embargo, en varones, el malestar muchas veces aparece de otra manera. Puede manifestarse como una preocupación constante por el cuerpo, por estar más marcado, por aumentar masa muscular o por rendir más físicamente. También puede verse en dietas muy rígidas, entrenamientos excesivos, culpa intensa después de comer o dificultad para disfrutar comidas sociales.

Estas conductas suelen confundirse con hábitos saludables o con “disciplina”. De hecho, muchas veces son reforzadas socialmente. Pero cuando el cuidado del cuerpo se vuelve obsesivo, rígido y genera sufrimiento, estamos frente a una señal de alerta.

Un punto importante es entender por qué cuesta tanto detectar los TCA en varones. En gran parte, esto tiene que ver con estereotipos muy arraigados. Todavía persiste la idea de que los trastornos alimentarios son un problema femenino, y eso hace que muchos hombres no se permitan registrar lo que les pasa, no lo nombren o no pidan ayuda.

A esto se suma un mandato cultural fuerte: a muchos varones se les enseñó que deben ser fuertes, autosuficientes y que no deben mostrar vulnerabilidad. En ese contexto, hablar de emociones, de inseguridades o de malestar corporal se vive como algo prohibido.

Cuando las emociones no encuentran palabras, el cuerpo muchas veces se convierte en el lugar donde ese malestar se expresa.

Detrás de un trastorno de la conducta alimentaria en varones suele haber mucha exigencia, miedo a no encajar, presión por cumplir con ideales corporales irreales, dificultades para reconocer emociones y una autoestima que depende demasiado de la imagen y el rendimiento. En adolescentes, estas problemáticas suelen intensificarse por la influencia de las redes sociales y los modelos de masculinidad que se imponen.

Es fundamental decirlo con claridad: los trastornos de la conducta alimentaria no tienen género. Afectan a personas, no a etiquetas. Y pedir ayuda no es debilidad, es un acto de cuidado y responsabilidad.

Hablar de los TCA en varones es abrir una puerta. Una puerta a la prevención, a la detección temprana y a la posibilidad de acompañar sin prejuicios. Nombrar lo que pasa también es una forma de sanar.

Agustina Jurevicius

Psicóloga | TCA Acompañamiento a madres que ven a sus hijoss luchar con un TCA a sentirse menos solas, con más calma y herramientas reales para acompañar IG: @psicosense_arg

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