Gestar entre el miedo y la esperaza
Un embarazo que llega después de una pérdida no se transita igual. La alegría convive con el miedo, la esperanza con la incertidumbre. En este proceso las emociones se intensifican y piden ser escuchadas.
El embarazo post pérdida es aquel que viene luego de una o varias pérdidas gestacionales. Es un embarazo atravesado por la ambivalencia, las emociones se entremezclan. Por un lado la alegría y esperanza por este nuevo bebé en camino; por el otro, el miedo a que vuelva a suceder lo mismo.
En el embarazo post pérdida cada semana que pasa se siente como una semana ganada. El embarazo suele vivirse largo, muy largo. En algunos casos, los controles médicos se intensifican. Por momentos traen alivio, pero también pueden hacer que la espera se vuelva más pesada.
Son muchas las emociones que aparecen, pero hay dos que suelen tomar protagonismo: el miedo y la culpa.
El miedo se vuelve constante. El cuerpo y el corazón ya conocen lo que es perder. Y la culpa aparece muchas veces detrás: por no poder disfrutar plenamente, por no vivir el embarazo como “debería ser”. Tal vez no haya ganas de comprar ropita hasta avanzado el embarazo. Tal vez no se muestre la panza, o incluso se intente ocultar. Tal vez no haya deseo de celebrar con un baby shower.
El embarazo post pérdida se vive con intensidad. Con la intensidad de una vida que se está gestando y también con la de un corazón que ya no es ingenuo.
Todas las emociones son válidas y necesarias. Están ahí para contarnos algo. Darle un lugar a cada una de ellas, poder sentirlas y nombrarlas es un paso importante para transitar mejor este nuevo proceso de gestar una nueva vida.

Counsellor en fertilidad y duelo gestacional
Acompañamiento en procesos con desafíos reproductivos
Ig:@patricia.peruzzo

