La Reflexología es una terapia complementaria para el restablecimiento del equilibrio energético del organismo.
Es una terapia cuerpo-mente basada en la estimulación del sistema nervioso a través de técnicas de movilización y presión en zonas determinadas de los pies y las manos que representan los reflejos de las estructuras orgánicas.
No es un masaje de pies ni de manos, sino que, mediante diferentes herramientas propias de la terapéutica, busca generar una estimulación que propicie respuestas de equilibrio en el organismo utilizando los mecanismos referidos de su sistema reflejo.
Nuestro organismo está conformado por un conjunto de sistemas que se relacionan interna y externamente bajo el control del Sistema Nervioso. Este nos permite realizar una representación de la realidad en nuestra conciencia para tomar decisiones y ejecutar conductas, permitiéndonos relacionarnos con el medio en que habitamos.
Nuestro cuerpo cuenta con un recorrido nervioso por donde fluye la transmisión de señales eléctricas. A esto lo llamamos neurotransmisión, la cual se lleva a cabo mediante el proceso de sinapsis que se inicia ante un potencial de estimulación. El estímulo va a ser receptado e interpretado por el sistema nervioso para que se puedan liberar los neurotransmisores adecuados que generen cambios tanto a corto como a largo plazo. Así, se va conformando una cascada de señales que se mueve desde y hacia el sistema nervioso central a través de las neuronas y en su recorrido va coordinando funciones tanto físicas como conductuales.
Algunas de las terminaciones nerviosas se anclan en los pies y en las manos después de haber conectado cada parte del organismo, formando una correspondencia refleja con las zonas del cuerpo. Es así que en las plantas de los pies y de las manos, se van determinando microsistemas de accionar reflejo que son los utilizados por la Reflexología con un objetivo terapéutico.
Cuando nuestro organismo se desequilibra, la transmisión de señales se bloquea, quedando limitada o transformada y sin esas señales, las estructuras orgánicas pierden su funcionalidad óptima. “Nos desequilibramos”.
La Reflexología busca reestablecer esa conducción de señales potenciando naturalmente los recursos del organismo para autorrepararse. Es así que, si realizamos estimulaciones específicas en esas terminales nerviosas, podemos llegar a desbloquear señales, reactivando el correcto flujo energético.
Un flujo correcto de energía en el organismo propicia su homeostasis y, de esta forma, podrá permanecer más estable. “Nos equilibramos”.
La búsqueda del equilibrio es una tarea constante. Continuamente estamos expuestos a estresores físicos y emocionales que requieren de una respuesta adaptativa para lo cual, el organismo desarrolla una serie de procesos fisiológicos y psicológicos que, en gran parte, serán los responsables de la salud de la persona.
Ir construyendo a lo largo de la vida, herramientas de afrontamiento positivo a las situaciones que nos desequilibran, nos permitirá lograr una buena homeostasis. Si esto lo fomentamos desde el momento en que nacemos, estaremos contribuyendo a tener una buena calidad de vida.
Los factores desequilibrantes a los cuales a diario nos enfrentamos están principalmente relacionados con el medio ambiente y la relación que establecemos con él, la conformación genética con la cual nacemos y las emociones con las cuales nos vamos desarrollando. Las herramientas de afrontamiento positivo que generemos son nuestros mejores aliados para combatirlos. Si esto lo hacemos desde nuestra concepción, los resultados serán más efectivos, promoviendo la salud y nuestro bienestar.
Podemos decir que la Reflexología tiene como finalidad potenciar los recursos naturales para lograr un estado de salud física y emocional, equilibrando sus alteraciones y generando herramientas de afrontamiento positivo que puede ser utilizadas a lo largo de nuestra vida teniendo diferentes enfoques según la etapa que estamos transitando.
El enfoque de la Reflexología Infantil se basa en el principio de asistir al niño desde su nacimiento para mantener su equilibrio, fomentando, a través de la estimulación, los mecanismos propios que posee para que crezca sano física y psíquicamente. No cura ni diagnostica enfermedades, sino que acompaña todo proceso de salud del niño para un crecimiento armonioso entre el cuerpo y la mente que le permita comenzar a construir herramientas que potencien sus facultades para un mejor afrontamiento positivo del estrés.
Mabel Alejandra Dávila
Terapeuta Complementaria
Reflexología Clínica Integrativa
@reflexologiaclinicaintegrativa / @reflexologiainfantil

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4 comentarios sobre «Equilibrio cuerpo y mente, un camino que podemos construir desde la infancia»