Alimentación vegetariana, durante la infancia

En la actualidad el número de familias que deciden llevar una alimentación vegetariana o vegana o “Basada en Plantas” se encuentra en aumento, ya sea por motivos filosóficos, culturales y/ o de salud. Es importante tener en cuenta a la hora de tomar la decisión de poner en práctica este tipo de alimentación, que se debe estar atento a los grupos de edad y situaciones biológicas diferentes, ya que no en todos los casos las necesidades nutricionales son las mismas.

En referencia a la población infantil, sabemos que un bebé luego de su nacimiento, el mejor alimento que puede recibir es la leche de su mamá y de no ser posible de fórmula adecuada a la edad y debidamente indicada por el médico pediatra, teniendo en cuenta también que esa madre debe estar atenta a su alimentación adecuada durante el embarazo y durante el periodo de lactancia a fin de que a su bebé no le falte ningún nutriente esencial para su crecimiento y desarrollo.

Cuando ese bebé alcanza la edad cronológica de los 6 meses y comienza con la etapa de Alimentación Complementaria es en ese momento donde la familia que es quien decide sobre que tipo de alimentación comenzará a ofrecerle, se pone en juego su conocimiento e información en el caso de elegir una alimentación basada en plantas, lo que obliga, tanto a los pediatras de Atención Primaria como a los médicos de familia, y a los profesionales de la nutrición infantil, a familiarizarse con estas modalidades de alimentación. Aunque la Academia Americana de Nutrición y Dietética, así como otras sociedades científicas, consideran que estas dietas, bien planeadas, son perfectamente adecuadas para los niños y niñas de todas las edades.

Antes de comenzar a hablar de recomendaciones nutricionales en la infancia es importante diferenciar algunos conceptos:

Una persona vegetariana es aquella que se abstiene de comer carnes (vacuna, ave, pescado, mariscos) y productos elaborados con estos alimentos, pudiendo o no incluir en su dieta otros derivados animales como lácteos, huevos o miel. Las personas veganas son vegetarianas totales o estrictas, es decir, no incluyen en su alimentación ningún alimento o derivado de origen animal; mientras que los lactovegetarianos inclu­yen regularmente productos lácteos (leche, queso, yogu­res) y los ovolactovegetarianos además incluyen huevos.

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En diciembre de 2016 la Academia Americana de Nutrición y Dietética publicó su hasta ahora más re­ciente documento de consenso, que en línea con los anteriores establece que “las dietas vegetarianas apro­piadamente planificadas, incluyendo las dietas veganas, son saludables, nutricionalmente adecuadas y pueden resultar beneficiosas en la prevención y el tratamiento de algunas enfermedades. Las dietas vegetarianas y veganas son adecuadas para todas las etapas de la vida, incluyendo embarazo, lactancia, infancia, adolescencia, adultez, vejez y altletas”

Cuando se analiza la ingesta de los niños vegetarianos y veganos se observa que en comparación con los no vegetarianos tienden a consumir más frutas, verduras y legumbres, por lo que su ingesta de fibra, vitaminas A, C y E, otras vitaminas y minerales suele ser mayor; mientras que el consumo de calorías totales, grasas saturadas, proteínas, vitaminas D y B12 y zinc es menor. Los niños y adolescentes vegetarianos y veganos suelen consumir menos bebidas azucaradas y alimentos pro­cesados. En general el patrón de alimentación de estos niños se acerca más a las recomendaciones ofi­ciales actuales que las dietas occidentales típicas.

Las dietas vegetarianas y veganas sustituyen unos gru­pos de alimentos por otros; no se limitan a excluir grupos de alimentos. En este sentido no son más o menos restrictivas que los patrones alimentarios no vegetarianos; ello dependerá de la variedad de alimen­tos que incluyan; y este es el aspecto que siempre de­beremos valorar al asesorar a una familia vegetariana: lo que comen en casa a diario es más importante que el nombre de su tipo de alimentación.

Qué alimentos no deben faltar en la alimentación de un niño o niña vegetariano/a?

Alimentos ricos en calcio (favorecen el crecimiento y la función neuromuscular): vegetales, semillas, frutos secos, lácteos y/o bebidas vegetales fortificadas con calcio.

Alimentos ricos en hierro y proteínas (prevención de anemia, favorecen crecimiento y desarrollo): legumbres, frutos secos, cereales y pseudocereales como quinoa y amaranto.

Alimentos ricos en vitaminas y minerales (fortalecen el sistema inmunológico, colaboran con las funciones metabólicas que ayudan a absorber nutrientes): frutas y vegetales frescos, cereales, legumbres, frutos secos, semillas.

Alimentos con elevada energía proveniente de carbohidratos: cereales, legumbres y sus harinas.

Alimentos ricos en grasas saludables (aportan energía y favorecen el desarrollo del sistema nervioso, no deben suprimirse en la alimentación hasta los 2 años de vida) : aceites vegetales, semillas, frutos secos.

En relación a la suplementación medicamentosa, es fundamental recordar que la población tanto vegetariana como vegana debe ser suplementada con VITAMINA B12, un nutriente esencial para el desarrollo del sistema nervioso y la prevención de un tipo de anemia, cuyo aporte con los alimentos de origen vegetal de manera natural es muy difícil lograr cubrir su requerimiento independientemente de la edad y situación biológica, por lo que es una vitamina que debe ser siempre suplementada. Durante la infancia esta vitamina debe ser suplementada regularmente desde los 9-12 meses de edad, o antes si la ingesta de leche materna o de fórmula adap­tada es reducida.

Aquellos niños que por el motivo que sea no puedan exponerse al sol regularmente se beneficiarán de tomar un suplemento diario, semanal o mensual de vitamina D. También hay megadosis (dosis elevadas) que se pueden administrar tri­mestralmente y que pueden estar recomendadas en al­gunos casos. Por supuesto todos los lactantes amaman­tados deben recibir vitamina D profiláctica de acuerdo con las recomendaciones de las Asociaciones Pediátricas de cada país.

Una alimentación vegetariana o vegana en la infancia y adolescencia puede ser perfectamente adecuada y proporcionar beneficios importantes en la salud a medio y largo plazo, pero como cualquier otra forma de alimentación, debe estar bien planificada. Las dietas pobremente planificadas pueden tener consecuencias negativas en la salud, crecimiento y desarrollo de los niños, niñas y adolescentes.

Lic. Mariana L. Pérez

Licenciada en Nutrición

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