IMC, el gran engaño

Creo que gran parte de las personas han escuchado a cerca del IMC (índice de masa corporal). El mismo, usado por mucho profesionales e incluso por mí en los inicios de mi profesión. Años después investigando y viendo muchos estudios científicos llegué a la conclusión que el IMC es un gran engaño.   

El IMC se compone de solo dos variables: el peso y la estatura al cuadrado, las divide y taran! nos dice si estamos enfermos o no. Este resultado nos diagnostica ubicándonos en bajo peso, “normal”, “sobrepeso” y “0besidad” en diferentes grados.

Yo me pregunto ¿Cómo es que esta fórmula tan sencilla puede determinar la presencia o no de salud de una persona? Y encima sentenciarla con la etiqueta de enferma, sin siquiera haber revisado antes.

Un poquito de historia… 

El IMC se llamaba originalmente «índice de Quetelet» porque fue creado por Adolphe Quetelet, un astrónomo y estadístico belga, que nada sabía de salud. Desarrolló este índice hace casi doscientos años (un poco desactualizado estará no?). Y su intención era conocer, mediante el peso y la estatura, cuáles eran las proporciones del hombre blanco europeo promedio perfecto y qué asociación había con los comportamientos sociales. O sea te podía decir si eras criminal por el tamaño de tu cuerpo. 

Casi cien años más tarde, Francis Galton, hizo modificaciones al libro de Quetelet, el cual se usaría como una medida para saber si alguien estaba capacitado para ser padre y hasta como una justificación para la eugenesia. Tristísimo…

A finales del siglo XX una compañía de seguros de vida analizó las cifras de edad, peso y mortalidad de pólizas en Estados Unidos y Canadá para crear unas tablas de altura y peso «deseables» Y, así, las personas podrían compararse a sí mismos con una noción estandarizada de lo que «deberían» pesar. Estas tablas están basadas principalmente en hombres blancos y algunas pocas mujeres blancas. A partir de aquí, muchas aseguradoras empezaron aumentar las cuotas de cualquier persona gorda, estuviera enferma o no.

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En 1993 la OMS creó un grupo de consulta de expertos encargados de desarrollar categorías uniformes del IMC. En 1998 se decidió reducir el punto de corte entre «normopeso» y «sobrepeso». Es decir, este pequeño cambio hizo que instantáneamente 25 millones de personas que estaban dentro de la categoría de «peso normal» pasaran a tener «sobrepeso». 

En conclusión 

Podemos afirmar que el IMC tiene muchas limitaciones y que además se considera racista, machista, clasista y capacitista. 

El rango de diagnóstico mal llamado “normalidad” se consiguió evaluando únicamente a hombres blancos europeos. No tienen en cuenta género, etnia, edad, porcentajes de grasa o de músculo ni ningún otro tipo de factor de riesgo o determinante de salud. No se han medido el nivel de actividad física de esas personas, factores sociales, culturales, psicológicos, niveles de estrés, ni acceso a la salud

En definitiva, medir nuestro estado de salud con esta fórmula, es muy poco recomendable en nuestra realidad actual considerando todos los avances médicos y científicos de los que hoy disponemos.

 ¿Solo por saber las medidas de ciertas partes del cuerpo vamos a conocer el estado de salud de alguien?

Seguir creyendo que se puede evaluar la salud de alguien con este índice obsoleto. 

Bibliografía 

-GRUE, L. y HEIBERG, A., 2006, «Notes on the History of Normality – Reflections on the Work of Quetelet and Galton», Scandinavian Journal of Disability Research

-NUTTALL, F. Q., 2015, «Body Mass Index: Obesity, BMI, and Health: A Critical Review», Nutrition Today

-SORKIN, J. D., 2014, «BMI, age, and mortality: the slaying of a beautiful hypothesis by an ugly fact», The American Journal of Clinical Nutrition

-LOZADA y FERNANDEZ, 2023, Come sin hacer dieta, Penguin Random House Grupo Editorial, Barcelona

-SPARLING, P. B., 2020, «Legacy of Nutritionist Ancel Keys», Mayo Clinic Proceedings

Jorgelina Pérez

Lic. en nutrición – MP 2437

jorgelinaperez@gmail.com

Fuente imagen: https://cuidateplus.marca.com/

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