El oficio de ser mamá
Hay tantas mamás como mujeres en el mundo.
Desde aquel día que tuviste tú primera menstruación, alguien seguramente te dijo que te habías convertido en señorita.
No entendiste mucho seguramente que querían decir con esto.
Quizás, con un poco más de suerte, alguien te dijo que tu cuerpo ya estaba preparado para tener un bebito. Y, con un poco más de suerte…alguien te ayudó a ordenar toda esta nueva información.
Lo cierto es que, desde muy temprana edad, el cuerpo de la mujer se prepara para ser mamá.
Pero claramente, su correlato en lo psíquico no va al mismo ritmo.
La sociedad nos llena de información, libros, películas y un montón de voces que parecen enseñarnos a lo largo de la vida, como ser mamás.
Pero luego de incontables miles de años de mujeres convirtiéndose en madres, podemos decir que no hay un: «como ser madre»
Las ya experimentadas te cuentan, sobre los pañales, las noches sin dormir, la teta, la leche de fórmula, que los gases, los cólicos y así una lista interminable.
Como puede ser que cuando nos llega el momento, toda esa información pareciese quedar chiquita, trunca y hasta a veces tan alejada de la realidad que nos toca vivir?
Cuerpos que se preparan tantos años para ser madres y llevar dentro durante nueve meses una o más vidas.
Y aun así, cuando el momento llega, ni nuestro cuerpo ni nuestra mente están preparados para la inmensidad de la maternidad.
El desafío más extremo. Parecía ser tan fácil, tan obvio. Miles de mujeres en el mundo lo hicieron….
Nunca se está preparada, no hay forma de anticiparse, cada hijo nos convierte en una nueva madre, es una nueva revolución. Cada hijo restructura nuestra identidad como mujer, y nos deja su huella en el cuerpo.
La maternidad se aparece en cada una de nosotras como una crisis. Maternidad deseada, buscada o encontrada de manera sorpresiva. Es crisis para todas por igual.
Pero no se representa en cada una de la misma manera, incluso, cada una de nosotras construye su maternidad desde un lugar distinto.
Las circunstancias y el lugar que tiene la gestación en cada mujer, los modelos y representaciones que acompañan la construcción de esa nueva identidad, hacen que sea en cada una de manera diferente.
Cuál es el lugar que ese bebito ocupa dentro del espacio psíquico de la mamá, es también algo particular que se da dentro de la historia de cada una.
El contexto social, histórico, económico, político en el que se encuentra inmersa esa mujer gestante, no es el mismo que en el que encontraron nuestras madres ni nuestras abuelas.
De allí, que se irá conformando en este rol de manera tan subjetiva.
No hay una receta, ni pasos a seguir.
Pero cada mamá se constituye como tal, en relación a su bagaje y al vínculo que irá construyendo junto a su bebé.
Y es en este ida y vuelta entre nosotras y nuestros bebes, que aprendemos a decodificar a nuestros hijitos y ellos aprenden a comunicarse con nosotros a través de gestos y balbuceos.
Asimismo, como cada madre materna de manera distinta, cada bebe será distinto también. Y es el entrecruzamiento de subjetividades, lo que hace tan difícil darle un rigor científico a lo que es “ser una mamá”
De este modo, poco a poco, aprendemos el oficio de ser mamás.
Es un aprendizaje que se basa en el contacto, en el calor de los brazos. Que se instala desde la mirada y la escucha como principales guías
Entenderemos de llantos, de sonrisas, de alimentación complementaria. Iremos aprendiendo de berrinches, de control de esfínteres y nos volveremos las más expertas en lo que concierne a nuestro pequeño.
Cometeremos errores y sin duda será la tarea más difícil de nuestra vida, pero la más hermosa también
Mientras nuestros hijos van conociendo el mundo a través nuestro, nosotros aprendemos a maternar con cada uno de ellos.
Eliana Patterer
eliana.patterer@gmail.com
Lic. en Psicología
Especialización en Maltrato en la Infancia
@emesmujerymama

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