Trastornos de conducta alimentaria: el problema no siempre se ve

En una nueva emisión de Redes de Bienestar, Valeria Bronstain conversó con la licenciada en Nutrición Débora Szablinski sobre los trastornos de la conducta alimentaria (TCA), una problemática que atraviesa a adolescentes y adultos y que requiere una mirada integral para ser comprendida y abordada.

Aunque muchas personas todavía asocian los trastornos de la conducta alimentaria únicamente con la anorexia y la bulimia, la realidad es mucho más compleja. Así lo explicó Débora Szablinski, quien remarcó que se trata de problemáticas multifactoriales en las que intervienen la salud física, emocional y mental.

«Es imposible abordar la salud desde un solo lugar. Siempre hay que trabajar desde la mente, el cuerpo y el espíritu. No hay manera de sanar desde la raíz aquello que necesitamos resolver si no lo hacemos de forma integral», señaló.

La profesional explicó que los TCA abarcan mucho más que los diagnósticos más conocidos y que, en muchas ocasiones, sus manifestaciones pueden confundirse con hábitos que socialmente se consideran saludables.

«Muchas veces creemos que una persona está trabajando en su bienestar cuando, en realidad, puede estar atravesando un trastorno de la conducta alimentaria. Por eso es importante aprender a reconocer las señales, tanto en nosotros mismos como en las personas que nos rodean.»

Durante la entrevista, la especialista hizo hincapié en que estas conductas pueden presentarse tanto en adolescentes como en adultos, aunque suelen manifestarse de manera diferente.

En los más jóvenes, algunas señales de alerta son el aislamiento, el desinterés por salir con amigos, el rechazo a comprar ropa, la falta de energía, las excusas reiteradas para no comer o la pérdida del interés por actividades que antes disfrutaban. La preocupación aparece cuando estos cambios ocurren en silencio y sin pedir ayuda.

En los adultos, en cambio, el problema suele quedar oculto detrás de la idea de «estar cuidándose». El exceso de actividad física, la culpa permanente al comer, evitar encuentros sociales donde haya comida, la preocupación constante por el cuerpo o llenar cada momento libre con actividades pueden ser formas de encubrir un profundo malestar emocional.

«Desde afuera parece bienestar, pero muchas veces hay un gran sufrimiento detrás», resumió la profesional.

Uno de los mensajes centrales de la charla fue que el exceso también puede ser una señal de alarma. La búsqueda obsesiva de una alimentación perfecta, de un cuerpo ideal o de una vida completamente saludable puede transformarse en un trastorno cuando ocupa el centro de la vida de una persona y genera sufrimiento.

La profesional también se refirió al impacto de las redes sociales y de los modelos corporales que se presentan como ideales. Si antes predominaban determinados estereotipos de delgadez, hoy muchas personas sienten la presión de alcanzar un cuerpo fitness o una imagen considerada «perfecta». Cuando esa búsqueda se vuelve obsesiva, deja de ser una práctica saludable.

Otro de los aspectos destacados fue la importancia del trabajo interdisciplinario. La especialista remarcó que un trastorno de la conducta alimentaria no puede abordarse únicamente desde la nutrición. Según cada caso, puede ser necesaria la intervención de psicólogos, psiquiatras, gastroenterólogos, médicos clínicos, profesores de educación física y otros profesionales.

Además, invitó a revisar los comentarios cotidianos que muchas veces se hacen sobre el cuerpo de los demás. Expresiones como «Qué flaca estás», «Qué bien te ves», «Estás bárbara» o «Deberías comer menos», aunque parezcan inofensivas, pueden reforzar el sufrimiento de quien atraviesa un trastorno.

Hacia el final de la entrevista, dejó una reflexión que resume el espíritu de la conversación. Antes de preguntar cuánto pesa una persona o cómo se ve, es mucho más importante preguntarle cómo se siente.

«No somos un número en la balanza ni el alimento que tenemos en el plato.»

La invitación es a mirar más allá de las apariencias. Los trastornos de la conducta alimentaria no siempre son visibles y, muchas veces, permanecen ocultos detrás de conductas que la sociedad suele valorar o incluso admirar. Escuchar sin juzgar, evitar opinar sobre los cuerpos y favorecer un abordaje integral puede marcar una diferencia en el camino hacia la recuperación.

Escuchá la charla de la profesional en la radio:

Débora Szablinski

Nutricionista
Microbiota & Inflamación ~ Hormonas Miembro (RAIA) Mediciones Coach Holístico
CABA Y ZONA SUR
IG: @/nutricionysalud_ar

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