“Quien no sabe decir NO, enfermará. Quien siempre quiera responder a todas las expectativas, pronto notará con dolor sus límites.
Pero sólo aquel que tiene su centro podrá crecer más allá de sus propios límites. Y quien sabe de sus límites, podrá acercarse al otro y encontrarlo verdaderamente”
Anselmo Grün, “Límites Sanadores”
¿Qué es un límite?. Una definición dice que es la línea real o imaginaria que separa dos terrenos, dos países, dos territorios. En las personas, el concepto de “limite” se usa para establecer el punto máximo al que puede llegar algo o alguien, la condición de extremo que no es posible sobrepasar.
Los límites son las reglas y limitaciones que establecemos en las relaciones. Cuando se manejan adecuadamente, los límites nos protegen y permiten intimidad y nuevas experiencias. Pero la experiencia nos muestra que es más complicado establecer límites sanos que ser asertivos y claros en nuestros límites personales. Decir «no» cuando algo nos incomoda o nos hace daño puede ser un límite emocional, o alejarnos de una situación tensa o conflictiva puede ser otro ejemplo.
Estos límites de los que hablamos tienen que ver con delimitar nuestro espacio personal hacia afuera, hacia otras personas, y también hacia nosotros mismos. No podemos decir “no”, “basta”, “hasta acá” a las personas de nuestro entorno y tampoco podemos decirnos “no”, “basta” , “hasta acá” a nosotros. No podemos decir “mi horario de trabajo es hasta las 17 hs, no recibo mensajes fuera de ese horario”, ni tampoco “ya comí demasiado, no necesito otro plato”.
¿Porqué nos cuesta tanto establecer límites sanos y valiosos, tanto con nosotros mismos como con otras personas? Muchas veces son estas creencias o juicios:
- No tenemos claras las propias necesidades:
- No sentirse perteneciente
- “Me van a rechazar si me rehúso”
- Miedo al rechazo.
- Bloquearnos emocionalmente ante el enfado de otra persona.
- Dificultades para manejar la frustración o rabia
¿Qué sentimos cuando no podemos poner límites?. Nos sentimos sobreexigidos, saturados, abrumados, agotados, y culpables, es decir nos alejamos del bienestar.
Más sobre: Límites: ¿Por qué nos cuesta tanto delimitarnos?
La afirmación de los propios límites crea relaciones saludables, ya que si yo me delimito con claridad, las otras personas pueden aprender de mí y crear sus propios límites. Decir NO define el respeto que nos tenemos, decir BASTA marca un espacio de cuidado y seguridad.
Es importante conocer el rango de límites posibles para nosotros: ni una jaula rígida que no permite crecer ni evolucionar, ni líquidas que sólo toman la forma del afuera, como el agua que si no se contiene se evapora.
El primer indicador de que se sobrepasó el límite aceptable lo indica el cuerpo, la sensación de incomodidad o malestar. Por eso es indispensable que registremos y atendamos nuestras sensaciones, nuestra medida interior que nos muestra cuáles son los comportamientos y situaciones aceptables para nosotros mismos y para el afuera.
“Felicidad significa conocer sus propios límites y amarlos” Romain Rolland
Derechos de autor: Daniela Chiara

Coach Ontológico Profesional. Master en PNL
Especialista en Coaching Ejecutivo y Organizacional

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