Hablar de adolescencia nos remite en primer término al origen etimológico de la palabra, la cual viene de adolecer, padecer, estar sujeto a….y crisis proviene del griego fy significa emitir juicios. Todo este proceso que adolecen, implica pasar por un largo camino que va desde la dependencia del ser humano cuando nacen con su prematurez e indefensión, hasta la independencia adulta. La misma implica: confiar en sí mismo y poder encontrar afuera objetos y personas que sirvan para crecer y madurar. Hoy: Adolescencia e identidad.
Los adolescentes buscan crear su propia cultura y tratan de amoldar su medio social a sus propios gustos e intereses. Crean dentro de sus grupos de pertenencia un mundo propio con normas adecuadas a sus necesidades. Funcionan al modo circular, la cultura modela a los adolescentes y estos a su vez crean y modelan a la cultura. Se trata de una interacción con su medio social que tiende a la emancipación de la autoridad, abordaje de la sexualidad y realizaciones en la esfera intelectual, social, etc. Todo esto va acompañado de confusiones, inseguridades y conflictos que se ven reflejados cuando llegan a la consulta, muchas veces derivados.
¿Se puede decir que hay una regresión transitoria como un intento de postergar o eludir?. Convergen en esta época transformaciones biológicas referidas a la genitalización, incremento del desarrollo muscular en los varones y otros elementos somáticos.
Los varones temen no responder a las expectativas sociales sobre la masculinidad y en las mujeres son frecuentes fantasías en relación a la menarca y ansiedades de tipo hipocondríaco.

La rapidez del crecimiento del cuerpo determina la inseguridad, las dudas de los adolescentes, el temor a la no aceptación, desorientados buscan nuevos roles.
¿Podríamos pensar en una especie de “trastorno “ de identidad que les impide aprender el juego de roles, trastorno que superan si elaboran los duelos con relación al cuerpo infantil perdido, por el rol de identidad infantil, y por los padres perdidos de la infancia?.
Esto quiere decir que deben abandonar las investiduras libidinales hacia los padres e investir nuevas figuras. Todo es posible si logran subordinar sus identificaciones infantiles a un nuevo tipo de identificación lograda al asimilar la sociabilidad y el aprendizaje competitivo con sus compañeros. La sociedad debe brindar períodos intermedios entre la infancia y la adultez.
Si esto no ocurre suelen fracasar en crear espacios potenciales donde poder fantasear, crear, pensar, soñar, etc.
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¿Cómo pensar la época de los adolescentes en la actualidad? Habrá que retomar la noción.
Del “Malestar en la cultura” o malestar en la civilización de S.Freud
Derechos de autor: Lic. Graciela Moresi -M.P.13916

Psicoanalista
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Aviso: sigue el tema en próximas notas….

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