¿Nos enamoramos con el corazón o con el cerebro?

Durante mucho tiempo se creyó que el cerebro y el corazón tomaban caminos diferentes frente al amor. “ El corazón tiene razones que la razón no entiende” cita Blaise Pascal, pero la verdad es que cuando nos enamoramos, se convierten en uno solo. Hoy: ¿Nos enamoramos con el corazón o con el cerebro?.

Así es, la línea entre razón y emoción se disipa cuando el amor empieza a apoderarse de nuestro cuerpo y mente.

Cuando nos enamoramos, se activa el cerebro primitivo (sistema límbico). Se trata de un proceso neurológico que implica regiones como el hipotálamo, la corteza prefrontal, la amígdala, el núcleo accumbens y el área tegmental frontal.

La activación de estas áreas, a su vez, genera liberación de oxitocina, provocando la sensación de satisfacción, calma y seguridad (a menudo a asociadas al anhelo de la unión duradera del vinculo), y también a la atracción sexual y al orgasmo.

En cuanto a las sensaciones físicas, durante esta fase se libera adrenalina, lo que causa palpitaciones, sudoración, mejillas sonrojadas, insomnio e incluso más síntomas similares a los que ocurren durante cuadros de ansiedad. Al mismo tiempo la setoronina disminuye, por lo que el pensamiento crítico y racional están nublados.

Otra de las protagonistas es la dopamina, un químico que activa el circuito de recompensa. Esto es, en palabras sencillas, un salvavidas que hace del amor una experiencia sumamente placentera; pero que también se encuentra involucrado en las adicciones, por lo que puede generar tolerancia y dependencia. Es decir dejar de sentir tanto placer al relacionarnos o sentir que nada nos conmueve o que “ Nunca nos vamos a volver a enamorar así”.
Por años, poetas, filósofos y grandes pensadores relacionaban a las emociones y sentimientos, como el amor, al corazón. Pero la realidad es que la ciencia demostró que el cerebro es quien logra decodificar la información que le envía el corazón y llamarla “amor”.

Sentimos en el cuerpo y luego, mediante fibras aferentes del nervio vago, está información llega al cerebro y le damos significado.

El nervio vago es un nervio mixto (motor y sensitivo), que comanda el sistema nervioso parasimpático; el encargado de relajarnos. Se origina en el tronco cerebral y se extiende por el cuello, pecho y abdomen. El nervio vago tiene un papel importante en la conciencia interoceptiva (sensaciones de órganos internos) , la regulación de la frecuencia cardíaca y la respuesta inflamatoria.

Por eso es tan importante el contacto con nuestro cuerpo y aprender a codificar sus señales. Ya que es la misma adrenalina del amor la que primero hace acto de presencia en el cuerpo y luego llega al cerebro para que podamos decodificarla y darle significado.

En una sociedad donde estamos totalmente desconectados del cuerpo y sus sensaciones, es fundamental y urgente que aprendamos a revincularnos con él y a registrar sus señales, para saber diferenciar cuando tienen que ver con memorias traumáticas, con intuición o con experiencias nuevas. Y sobretodo para empezar a construir amores sanos, recíprocos y que nos generen sensaciones reconfortantes y de seguridad. Adrenalina y taquicardia no siempre son sinónimos de amor,

recordemos que también nos puede gustar lo que nos hace bien.

Derechos de autor: Natalia Belén Lamónico

Médica especialista en Psiquiatría

MN 161073 II MP 339118

Nota escrita en exclusiva para «Revista Somos Infancia»

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