El sábado por la tarde mi hijo quiere jugar. Yo estoy muerta. Las corridas de la semana – la escuela, las terapias, los médicos y los trámites burocráticos – me dejaron sin nada. El me mira y yo de verdad quisiera poder darle más. Pero no puedo. ¿Está bien no estar bien?
A las madres, padres y cuidadores de niños con discapacidad nos dicen seguido que somos fuertes. Que somos un ejemplo. Que sin nosotros nuestros hijos no serían lo que son. Que somos la columna vertebral de la familia. Y esas palabras, que salen del amor, terminan construyendo una trampa: si somos la columna, no podemos doblarnos. Si todo depende de nosotros, no podemos caer.
Entonces aprendemos a esconder. El agotamiento, la tristeza, el enojo, la culpa. No es exageración ni debilidad: La investigación muestra que los padres de niños con discapacidad frecuentemente atraviesan situaciones potencialmente traumáticas en el cuidado, con niveles elevados de estres post traumatico. Lo que sentimos tiene nombre. Y aun asi, cuando queres desahogarte, alguien te recuerda que todo depende de vos. Y ahí esta otra vez el peso, ahora más pesado
Lo que nadie dice en voz alta es esto: estar mal no te hace mal cuidador. Tus hijos lo saben. Lo estás haciendo bien, aunque a veces no lo crean.
Si. Está bien no estar bien.
(Fuente: Aza et al,2022 Risk and posttraumatic growth in parent of children with intellectual and developmental disorders. European Journal of psych traumatology.)

Acompañante terapeútico
Creadora de herramientas para acompañar a familias con discapacidad.
Pictogramas, agendas, juegos adaptados.
berrondomarcela@gmail.com

