El final de la adolescencia y el inicio de la adultez son etapas de muchos cambios: se modifican los hábitos de alimentación, aumentan las exigencias académicas o laborales y el cuerpo todavía está terminando de crecer y madurar. En ese contexto, la nutrición cumple un rol clave, aunque no siempre le prestamos atención. La vitamina B12 en la adolescencia tardía representa energía, concentración y crecimiento. Por estos motivos, compartimos claves para llegar a la adultez con buena salud nutricional.
En esta etapa de la vida, el cansancio persistente, la dificultad para concentrarse o la anemia suelen atribuirse al ritmo de estudio o al estrés. Sin embargo, en algunos casos puede existir una causa nutricional de base, como el déficit de vitamina B12, cuya falta puede impactar directamente en la energía, el rendimiento mental y el bienestar general.
¿Qué es la vitamina B12 y por qué es tan importante?
La vitamina B12 (o cobalamina) cumple funciones fundamentales: formación de glóbulos rojos, salud del sistema nervioso, síntesis de ADN, memoria y concentración, y metabolismo energético.
Es clave tanto para el cuerpo como para el cerebro.
Para las familias, es importante no naturalizar el “está cansado todo el tiempo”: cuando el agotamiento persiste, vale la pena consultar.
¿Por qué es clave en la adolescencia tardía?
Entre los 16 y los 20 y pico de años todavía hay: crecimiento y cambios corporales; alta demanda intelectual; exámenes, estudio prolongado, estrés; mayor actividad deportiva; y cambios en los hábitos alimentarios (comer fuera de casa, dietas restrictivas, vegetarianismo reciente).
Todo esto aumenta el riesgo de déficits nutricionales.
Muchas veces el cansancio se atribuye al ritmo de vida, cuando en realidad puede existir una causa corregible.
¿Quiénes tienen más riesgo de déficit?
Algunos grupos requieren especial atención: vegetarianos o veganos sin suplementación; dietas muy restrictivas o “dietas de moda”; bajo consumo de carnes, huevos o lácteos; antecedentes de anemia; trastornos digestivos o de absorción (celiaquía, gastritis, cirugías); y uso prolongado de metformina o antiácidos.
En dietas veganas estrictas, la suplementación es necesaria, ya que la B12 casi no está presente en alimentos vegetales.
¿Qué síntomas pueden alertar?
El déficit suele ser silencioso al inicio. Algunos signos frecuentes son: fatiga o debilidad, palidez, mareos, hormigueos, dificultad para concentrarse o estudiar, fallas de memoria, cambios de ánimo, bajo rendimiento físico o académico.
Si estos síntomas persisten, es importante consultar.
¿Hace falta suplementar a todos?
No. La suplementación no debería indicarse “por las dudas”. Lo ideal es evaluar la alimentación y, si hay sospecha, realizar análisis de sangre. El tratamiento debe ser individualizado.
¿Dónde se encuentra la vitamina B12?
Principalmente en alimentos de origen animal: carnes, pescado, huevos, lácteos y productos fortificados.
Una alimentación variada suele cubrir los requerimientos diarios.
Para llevar a casa
El cansancio persistente no siempre es “parte de la edad” ni del ritmo de estudio o trabajo. En ocasiones, un déficit nutricional simple, como la falta de vitamina B12, puede estar interfiriendo con la energía, la concentración y el bienestar diario. Detectarlo a tiempo y corregirlo puede marcar una gran diferencia. A veces, pequeños cambios en la alimentación o un tratamiento adecuado son suficientes para mejorar la calidad de vida de los jóvenes que están dando sus primeros pasos hacia la adultez.
Médica Erika Abelleira | Endocrinóloga | Tiroides | Obesidad

