Un bálsamo para las héridas

Durante nuestra infancia vivimos situaciones las cuales tendrán un impacto emocional en nuestra vida adulta. A través del trabajo del terapeuta alemán Lise Bourbeau, se investigaron y reconocieron cinco heridas emocionales que de no ser sanadas interferirán en nuestra vida adulta. Titulamos a esta nota: Un bálsamo para las héridas.

Desde las Flores de Bach se pueden identificar actitudes y desequilibrios en el presente para poder trabajarlas. Es importante aclarar que cada caso será específico y este tipo de terapia se adapta de manera personalizada a cada consultante.

Las cinco heridas emocionales son:

Herida de Abandono: Está relacionada con el abandono directo de nuestros cuidadores personales. No solo se puede dar físicamente, sino que también emocionalmente. Situaciones en donde se puede percibir el sentimiento de que uno fue dejado de lado o desatendido. En la edad adulta se manifiesta mediante una dependencia emocional en sus vínculos. O bien, miedo a la soledad, lo que deriva en un apego emocional a personas que le brinden cuidado y protección por más que estás no sean sanas. Una de las flores importantes aplicadas a este tipo de heridas es Sweet Chestnut, se utiliza para el sentimiento de desolación y abandono, aportando una sensación de conexión y apoyo emocional.

Herida de Rechazo: Está caratulada como una de las más dañina, y se desarrolla mediante la no aceptación del entorno más cercano (padres, familiares, amigos). Es una persona que crece rechazando sus propios pensamientos, emociones y amor propio. En la edad adulta se manifiesta con un sentimiento de no merecimiento. Se busca la valoración y reconocimiento mediante el perfeccionismo y exigencia. Es una persona que escapa de sus conflictos. Podemos identificar a la flor Vine como ayuda para esta herida, la cual fortalecerá la autoestima y la confianza en uno mismo. Se puede complementar con Larch para concientizar sobre el propio potencial.

Herida de Traición: Se empieza a desarrollar cuando los cuidadores no cumplen con sus promesas y en el niño se manifiesta un sentimiento de desconfianza. Lo que en la vida adulta se puede traducir a la actitud de querer tener todo bajo control, a una personalidad posesiva y desconfiada. Al ejercer control en sus vínculos, no se permite recibir el amor de otros, y así y detrás de su armadura se potencia el sentimiento de vacío y soledad. Aquí viene Agrimony, la Flor de Bach que nos ayuda a aliviar la angustia emocional y a promover sinceridad para los otros y con uno mismo, nos ayuda a conectar con lo que realmente queremos.

Herida de Humillación: Cuando la crítica y desaprobación por parte de los padres se hace presente surge esta herida. Cuando vamos creciendo se presenta mediante inseguridades, es una persona que se sacrifica por sus vínculos, dejando de lado sus propias necesidades para ser reconocida, valorada y respetada. Existe una distorsión del concepto amor ya que se cree que amar es sacrificarse por un otro. Son personas que no se sienten dignas. Aquí no hay duda que aparece como la gran flor, Crab Apple ya que nos va ayudar a trabajar el sentimiento de humillación. Aportando así, la aceptación y compasión hacia uno mismo, aumentando así la autoestima.

Herida de Injusticia: Cuando en nuestra infancia nuestros padres son fríos, exigentes y rígidos. Nos vemos envueltos en creencias de una crianza autoritaria, donde el niño se siente inútil e ineficiente. En la vida adulta se traduce a una persona perfeccionista, rígida y exigente. A la cual le cuesta expresar sus emociones y vulnerabilidad, manifiestan sus opiniones como verdades absolutas. Tienen dificultad para negociar. Walnut nos viene a aportar la adaptabilidad y perseverancia ante los cambios y desafíos que la vida nos presente.

Más sobre: Un bálsamo para las héridas

Es importante en nosotros sanar las heridas emocionales del pasado para poder mejorar la calidad de nuestra vida.

Ya que nos permite superar el dolor y encontrar una mayor paz interior. Y esto se manifiesta en nuestras relaciones personales, ya que a la hora de generar un vínculo lo hacemos de manera saludable y no desde el vacío o necesidad.

En conclusión, poder mirar al pasado es crecer, es evolucionar, es observar para sanar, es invertir en nuestro presente para poder mejorar nuestra vida cotidiana para siempre.

Inés García

Terapista Floral/Biodecodificación

ine.garcia.22@gmail.com

Fuente imagen: https://mejorconsalud.as.com/

Somos Infancia

Revista online dedicada a salud integral, crianza y calidad de vida. Más de 500 profesionales de todas las áreas nos acompañan. info@somosinfancia.com.ar Ig: @revista.somosinfancia

También te puede interesar

Un comentario sobre «Un bálsamo para las héridas»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *