¿Qué nos enseña el cuerpo cuando duele?

Cuando el dolor físico tiene un origen emocional, suele manifestarse como dolores crónicos y de difícil explicación, como dolores de espalda, cabeza, cuello y estómago, causados por la tensión muscular, la ansiedad y el estrés acumulados. Esto ocurre porque las emociones no procesadas pueden somatizarse, es decir, el cuerpo las expresa físicamente, y el cerebro interpreta el malestar emocional a través de áreas que también están involucradas en el dolor físico. 

¿Cómo se manifiestan los dolores emocionales?

Tensión muscular: La ira, la tristeza o la frustración pueden provocar que los músculos se tensen, especialmente en la espalda, el cuello y la mandíbula, lo que puede agravar dolores existentes.

Dolor de cabeza: El estrés y la ansiedad pueden desencadenar migrañas o dolores de cabeza tensionales.

Problemas digestivos: El dolor y malestar estomacal, náuseas o indigestión pueden ser somatizaciones de situaciones difíciles de «digerir» o aceptar.

Dolor de pecho: La tristeza profunda o la angustia pueden causar una sensación de presión en el pecho, similar a un ataque cardíaco, pero relacionada con el duelo o la pena.

Fatiga y pesadez: La depresión puede hacer que se sienta una pesadez en las extremidades y una falta de energía. 

¿Por qué sucede esto?

El cerebro no distingue bien: ¿Cuánto duran los dolores musculares por ansiedad?

La duración de los dolores musculares por ansiedad varía de horas a meses, dependiendo de la intensidad de la ansiedad, la frecuencia de los episodios y la capacidad del cuerpo para recuperarse. En casos leves, los dolores pueden desaparecer en cuestión de horas o días con técnicas de relajación, mientras que el estrés crónico puede hacer que los dolores se prolonguen durante semanas o incluso meses.

La respuesta de «lucha o huída»:El estrés, una respuesta natural para protegernos, puede ser perjudicial si se mantiene durante mucho tiempo. Causa una respuesta física que puede resultar en diversos síntomas crónicos.

Lo que no se habla, se inflama:Las emociones reprimidas o no expresadas pueden generar inflamación crónica, lo que a su vez aumenta el riesgo de desarrollar problemas de salud.

¿Qué hacer al respecto?

Buscar ayuda profesional: Si el dolor es persistente, es crucial consultar a un profesional de la salud mental para abordar las causas emocionales subyacentes, así como a un médico para descartar causas físicas.

Atender la salud mental: Practicar técnicas de relajación, como la respiración profunda, estiramientos o meditación, puede ayudar a aliviar la tensión muscular y reducir el dolor.

Adoptar hábitos saludables: El ejercicio físico regular y una buena higiene postural también son importantes para aliviar los síntomas físicos.

Expresar las emociones: Hablar sobre lo que se siente o buscar formas de canalizar las emociones (como escribir o practicar un deporte) puede ayudar a que el cuerpo no se convierta en el canal de expresión. 

Se caracteriza por una sensación de presión o dolor constante en ambos lados de la cabeza, que pueden extenderse al cuello y a los hombros.

¿Qué partes del cuerpo se inflaman por estrés?

Dolor en ciertas zonas del cuerpo, especialmente en la espalda, hombros, cuello, mandíbula y entrecejo. mareos y dolor de cabeza de tipo punzante, en caso de tensión muscular localizada en las cervicales.

¿Cuánto duran los dolores musculares por ansiedad?

La duración de los dolores musculares por ansiedad varía de horas a meses, dependiendo de la intensidad de la ansiedad, la frecuencia de los episodios y la capacidad del cuerpo para recuperarse. En casos leves, los dolores pueden desaparecer en cuestión de horas o días con técnicas de relajación, mientras que el estrés crónico puede hacer que los dolores se prolonguen durante semanas o incluso meses.

Claves para acompañar a tu hijo cuando el cuerpo “avisa”.

Quiero desmitificar el dolor en la infancia El dolor es real y válido.

El primer paso es creer: Destacar la importancia de nunca desestimar el dolor de un niño. Para ellos la sensación es 100% real.

No es solo físico: Mencionar que el dolor, especialmente el crónico o recurrente como, por ejemplo: dolores de cabeza o panza sin causa médica, puede estar relacionado a menudo con todos los antes mencionado estrés, ansiedad, problemas escolares o cambios familiares. Si cuerpito somatiza las emociones.

¿Cómo reconocer y entender el dolor?

Te dejo una pequeña guía para papás y docentes.

Localización: ¿dónde te duele? ¿Es un dolor punzante, sordo, quema?

Intensidad: del 1 al 10 (siendo 1 casi nada y 10 lo peor), ¿cuándo te duele? (Es clave para usar la escala para monitorear)

Contexto: ¿cuándo empezó este dolor? ¿Paso algo antes? (Examen, pelea, etc.)

Comportamiento: ¿el dolor te impide jugar, dormir o ir a la escuela? (Esto indica la gravedad funcional porque para ellos hay cosas muy importantes y los papás sabemos que no dejarían de hacer)

Escala de caritas

Te dejo una caja de herramientas

Calma y contención emocional.

Validar la emoción: frases como: “entiendo que te duela y que te sientas mal. Estoy acá con vos”

Son poderosas. No es solo calmar el dolor, sino la angustia que eso que le pasa genera.

Respiración y relajación: enseñar técnicas simples de respiración como, por ejemplo: “la respiración de la flor y la vela”

 oler una flor y soplar una velita esto es para bajar la ansiedad.

A tener en cuenta

El dolor como oportunidad

El dolor en la infancia, aunque indeseado, es una gran oportunidad para enseñar a los niños a escucharse e identificar sus emociones. También para pedir ayuda . Al acompañarlos con empatía, les estamos enseñando una valiosa lección de autoconocimiento y gestión emocional que les servirá toda la vida.

Daniela Mariana Aprea – Psicóloga de Líderes y Equipos IG: @psico.daniaprea

Gabriela Cruz Reyes – Training Máster en PNL/Coach/ IG: @cruzreyestraining

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