Obesidad y entornos escolares saludables

Como vimos en la nota de obesidad infantil y epidemiologia, las estadísticas que arrojaron la ENFR 2018 y ENNyS 2019 son alarmantes. Más aún, los porcentajes de niños, niñas y adolescentes con exceso de peso (incluye sobrepeso y obesidad) vienen aumentando considerablemente en las últimas dos décadas, transformándose en una problemática de salud pública. Esta preocupación se debe a que la situación es especialmente preocupante ya que en esta etapa biológica, el crecimiento es mucho más acelerado. A su vez, el exceso de peso afecta a la salud física y psíquica tanto de forma inmediata como a largo plazo: puede afectar el nivel educativo y la calidad de vida, ya que sabemos que es factor de riesgo para desarrollar enfermedades crónicas no transmisibles.

Si bien es indiscutible la gran importancia de incorporar buenos hábitos alimentarios a toda la familia desde los inicios (incluyendo la prevención desde la gestación), es necesario acompañar desde todos los contextos y ámbitos que incluyen a los niños. La escolarización es uno de los más determinantes e influyentes.

El 12 de agosto del corriente año se promulgó en Neuquén la ley de Entornos Escolares Saludables. Esta ley (Proyecto S-2023/19) tiene como objetivo promover una alimentación saludable en niños/as y adolescentes mediante la construcción de un contexto escolar saludable para evitar y combatir la malnutrición (por carencia y por exceso).

Además de la necesidad de la implementación de estas políticas escolares por las estadísticas epidemiológicas actuales, es necesaria ya que los datos relevados en el año 2012 correspondientes a Argentina, de la Encuesta Mundial de Salud Escolar (EMSE) arrojaron que el 80,2% de las escuelas contaba con al menos un kiosco, y que el 91,4% ofrecía productos de bajo valor nutricional: golosinas, bebidas azucaradas, snacks, galletitas, helados, etc. Por otro lado también se vio que el 60% de los kioscos exhibían publicidad de gaseosas y sólo 1 cada 20 kioscos contaba con fuente de agua potable gratuita.

Teniendo en consideración lo antedicho, además de la necesidad de políticas que promuevan educación alimentaria en las familias, informando sobre la importancia de la alimentación desde la gestación en pos de una buena salud para los niños, es necesario que esta ley se promulgue en todas las provincias, ya contando con el precedente de Neuquén. La prevención de la obesidad requiere del trabajo intersectorial e intergubernamental en pos de mejorar la salud de toda la población.

Nosotros, como profesionales de la salud, debemos propiciar y proteger el derecho a la información y la salud de los niños, exigiendo políticas públicas regulatorias, que sea ley el etiquetado frontal de advertencia y que se regule la publicidad, promoción y patrocinio de productos alimenticios destinados al público infantil, ya que existen pruebas cada vez más convincentes del impacto y preferencias que pueden generar en los niños y adolescentes.

Y como padres y ciudadanos, podemos acompañar en todo el proceso, desde un rol activo desde lo cotidiano, fomentando hábitos saludables familiares, y asegurando que se cumplan esos entornos.

La OMS publicó numerosos estudios científicos que demostraron que una de las medidas más efectivas para prevenir y combatir los entornos obesogénicos, es la debida regulación de los entornos escolares que promuevan una nutrición adecuada y la actividad física.

Lic. Josefina Danussi

Licenciada en Nutrición

@danutri.ok

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josefinadanussi@gmail.com

Fuente Imagen: vivemas- Cafan

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