Mitos y verdades sobre el autismo

Si es autismo se nota. No siempre. Personas con lenguaje fluido y sin discapacidad intelectual pueden pasar desapercibidas, o hacerlo a través del fenómeno del camuflaje, que se refiere a las estrategias que algunas personas con autismo utilizan para ocultar o compensar sus dificultades sociales mediante un gran esfuerzo cognitivo y emocional.

Muchas veces este esfuerzo no es visible para el entorno, pero tiene un alto costo cognitivo y emocional.

“Yo no sé quién soy… hago lo que hacen los que están en el grupo: si se ríen me río, aunque no entienda de qué; si están tristes o con bronca yo estoy triste o con bronca…”.

Ivana sigue con su relato y cuenta que cuando llega a casa se siente  exhausta y solo quiere acostarse. (Ivana, 17 años, con diagnóstico de autismo ).

Los Asperger / alto funcionamiento o nivel de apoyo 1 son genios

No. Al ser un espectro, las personas con este nivel de apoyo tienen diferentes perfiles cognitivos.

El perfil cognitivo “en serrucho” (también llamado perfil cognitivo desigual) es un concepto muy documentado en la investigación sobre autismo. Describe que una persona puede tener capacidades muy altas en algunas áreas cognitivas y dificultades marcadas en otras.

Si tiene lenguaje fluido y no tiene discapacidad intelectual (apoyo uno) no necesita ayudas en la escuela

Este es un supuesto que aparece con frecuencia en los ámbitos educativos. En la práctica, es habitual encontrar niños y jóvenes con diagnóstico de autismo que no reciben ningún tipo de apoyo o adecuación en centros educativos.

Sin embargo, estos niños o jóvenes presentan desafíos en diferentes áreas del desarrollo. Por ejemplo, suelen existir dificultades en las funciones ejecutivas, que se traducen en la vida diaria en dificultad para organizar tareas, dificultades para realizar cambios, rigidez cognitiva, perseveración en ciertos temas y dificultad para resolver problemas nuevos. Asimismo, pueden presentarse desafíos a nivel sensorial, en la pragmática del lenguaje y en las habilidades relacionadas con la teoría de la mente.

Las personas con autismo no quieren relacionarse

La idea de que las personas con autismo no desean relacionarse socialmente constituye uno de los mitos más extendidos acerca del espectro autista. En realidad, el autismo es una condición heterogénea y, como tal, existen perfiles muy diversos en relación con el interés social. Algunas personas pueden mostrar un menor deseo de interacción; sin embargo, numerosas investigaciones muestran que muchas personas dentro del espectro sí desean establecer vínculos sociales, amistades y pertenecer a un grupo (Attwood, 2007; Bauminger & Kasari, 2000).

A lo largo de su vida, muchas personas dentro del espectro relatan haber experimentado reiteradas situaciones de rechazo, incomprensión o exclusión social. Esta historia de aprendizaje social negativa puede generar elevados niveles de ansiedad social. En consecuencia, muchas personas desarrollan estrategias de evitación social, lo que con frecuencia se confunde con falta de interés para relacionarse.

No sienten el dolor

Las personas dentro del espectro autista sienten dolor. Que no puedan expresar su dolor de manera típica no significa que no lo sientan ni que no requieran tratamiento.

Especialmente en personas no verbales, el dolor y los problemas de salud asociados presentan una dificultad añadida: la imposibilidad de transmitir al entorno qué duele, dónde y con qué intensidad. Experimentar dolor intenso sin poder comunicarlo es desesperante y muchas veces puede manifestarse a través de irritabilidad, autolesiones o aumento de conductas repetitivas, entre otros comportamientos.

A su vez, muchas personas tienen dificultad para identificar y describir estados internos. La alexitimia implica dificultades para identificar emociones y sensaciones internas, para describir lo que se siente y para diferenciar emociones de sensaciones corporales.

A lo anterior se suma que puede existir una expresión emocional atípica. Algunas personas con autismo pueden tener una expresión facial o corporal reducida, lo que dificulta que otros perciban el dolor. Por ejemplo: no llorar, no quejarse o no mostrar gestos típicos de dolor.

Esto puede llevar a la falsa idea de que “no sienten dolor”, cuando en realidad lo sienten pero no lo expresan de manera típica.

Si no hace contacto visual es autismo

Para dar un ejemplo de la clínica, Camila, una adolescente de 16 años, llegó a consulta con diagnóstico presuntivo de autismo. Camila no hablaba, no hacía contacto visual y sus respuestas eran principalmente moviendo la cabeza; inicialmente no respondía.

Su historia del desarrollo no pudo reconstruirse de manera detallada, ya que no había un referente que pudiera contar cómo fueron sus primeros años; su mamá se había ausentado hasta los 6 años.

Finalmente, a través de la escritura pudimos realizar un diagnóstico diferencial: la paciente exhibía sintomatología postraumática producto de diferentes episodios de abuso sexual.

Celeste Herman

Psicóloga infantojuvenil orientación TCC / Especialización en Autismo ESDM, PEERS, IMPACT, SMILE, Master ABA IG: elesteherman.psicologa

También te puede interesar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *