Momento “La Tarea”: ¿acompañamos o sobrevivimos?

Los peques empezaron el cole y, poco a poco, las rutinas familiares se van reacomodando. Entre ellas, aparece el momento de “hacer la tarea”, que muchas veces se convierte en un verdadero desafío. Falta de ganas, cansancio, preocupaciones… y sin darnos cuenta, podemos terminar en un ciclo de tensión y frustración. Pero, ¿y si en lugar de una obligación estresante, la tarea pudiera ser una oportunidad para aprender y conectar con nuestros hijos? Sí… se puede!. Hoy: Momento “La Tarea”: ¿acompañamos o sobrevivimos?.

Desde las neurociencias, sabemos que para aprender, el cerebro necesita sentirse seguro. Cuando hay estrés o presión, el sistema nervioso activa el modo alerta, lo que bloquea el acceso a funciones clave como la memoria, la atención y la resolución de problemas. Es decir, si la tarea se vive como un castigo o un momento de alta exigencia, el aprendizaje se apaga.
La motivación es también un factor clave. No se trata de depender de premios para que los peques hagan la tarea, sino de ayudarlos a desarrollar la curiosidad y el sentido de logro personal.

Si cada tarde la dinámica es: “Si terminás la tarea, te doy…” o “Si no hacés la tarea, no podés…”, el foco se pone en el premio o castigo, y no en el aprendizaje en sí. Con el tiempo, esto puede generar dependencia de recompensas externas en lugar de fomentar la autonomía y la responsabilidad.

¿Cómo acompañar sin que la tarea sea una lucha?

Cuidá la emoción antes de la razón: Antes de empezar, observá cómo está tu peque y cómo estás vos. Si hay cansancio o frustración, hacer una pausa y respirar juntos puede evitar un conflicto innecesario.

Habilitá un espacio seguro y libre de juicios: Comentarios como «esto es fácil» o «ya deberías saberlo» pueden generar frustración. En cambio, frases como «probemos juntos» o «¿cómo creés que podríamos resolverlo?» refuerzan la confianza.

Convertí la tarea en un proceso, no en una evaluación: Si el foco está en el error y la corrección inmediata, es más probable que los peques desarrollen miedo a equivocarse. En cambio, validar su esfuerzo y acompañarlos en el proceso los ayuda a sentir seguridad para aprender.

Fomentá la autonomía con acompañamiento: No hagas la tarea por ellos, pero sí ayudalos a organizarse. Podés usar recursos visuales, dividir la tarea en partes o jugar con técnicas de neuroaprendizaje (dibujos, esquemas, colores, ritmos).

Evitá premios y castigos: En lugar de frases como «si terminás rápido, te doy una golosina», probá con «¿cómo te sentís después de haberlo logrado?» o «qué bueno ver el esfuerzo que hiciste». Esto fortalece la motivación interna y no la dependencia de una recompensa externa

El aprendizaje es un camino, no una meta final. Hacer la tarea no debería ser un momento de desgaste diario ni una negociación constante. Cuando priorizamos el vínculo, validamos sus emociones y acompañamos con paciencia, la tarea deja de ser un obstáculo y se convierte en una oportunidad para aprender juntos.

Derechos de autor: Lic. Valeria Manila

Psicopedagoga – – MP 210935

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