Hoy: ¿Es tan simple cambiar de hábitos?
Primero debemos mencionar que hay que saber cómo aprender un habito para luego identificar cuáles son los hábitos que debemos cambiar. Debemos identificar que existe una mejor manera de hacer las cosas, es decir encontrar un sustituto de la costumbre anterior. Titulamos a esta nota: ¿Es tan simple cambiar de hábitos?
Para esto es importante encontrar la función que están cumpliendo nuestros hábitos, para encontrar otros mejores que cumplan esa misma función. Y que nos mejore la calidad de vida. De nada sirve hablarnos mal de nuestro habito y culparnos de tenerlo sino encontramos un mejor comportamiento.
Podemos asimilar el aprendizaje de un habito a un surco ya que al realizar una acción una y otra vez, el cerebro detecta la repetición y la huella de esa acción se hace mas profunda. Luego pasa a ser un surco por el que atraviesa un aguja finita que repite esa acción automáticamente.
No es una tarea sencilla, pero sabemos que luego de lograrlo y frustrarnos en el camino, se logra el cambio que va de la creencia que estos nuevos comportamientos son más funcionales que los anteriores. Es decir, no olvidamos las acciones anteriores, sino que creamos unas nuevas y mejores. Tal como hace un niño al aprender a caminar, no se olvida de gatear solo identifica que el proceso de caminar le es más útil.
Para aprender sanamente comprendamos lo siguiente; observar aquello que hacemos, que decimos, e incluso aquello que no hacemos. Es decir, analicemos sin juzgar simplemente desde los sentidos. Esto nos permite ser conscientes sin preconceptos adheridos en la observación y nos predispone mejor para encontrar la función del habito y pensar luego uno nuevo y mejor.
Además, necesitamos imaginar cómo nos sentiríamos con el resultado que buscamos obtener. Visualizar nos permite acercarnos al sentir, y cuanto más detalles visuales y táctiles agreguemos, mucho mejor.
Hay una etapa final que consiste en interiorizar el hábito.
Podemos encarar este paso mediante la repetición y repetición de la acción y luego la celebración. Los hábitos quedarán fijados por repetición y por obtener una nueva recompensa, en este caso más saludable que la anterior, que facilite que el hábito quede fijado.
Puede sucedernos que creemos que el habito ya esta incorporado en nuestra diaria y sin embargo, hay días que se produce una “recaída” porque volvemos a nuestros hábitos anteriores. Es importante tener en cuenta que esto es normal, no pasa nada malo, solo debemos continuar con la planificación y repetición y ser persistentes.
Por último, es importante confiar en que la dinámica del cambio está fluyendo y eliminar las criticas hacia nosotros para que el nuevo habito siga su curso.
Mariana Rizzuti
Coach Ontológico
Abogada
Contacto: mariurizzuti@hotmail.com
Fuente imagen: https://www.enfemenino.com/

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