Emociones, nutrición y autoinmunidad con mirada integradora

“Las emociones no expresadas nunca mueren; son enterradas vivas y regresan después.”  — Sigmund Freud. Hoy sabemos que esta frase no es solo simbólica. La ciencia actual confirma que lo que sentimos impacta profundamente en el cuerpo, especialmente en el sistema inmune. Desde la nutrición holística, entendemos que el organismo no separa emociones, hormonas y alimentación: todo está conectado. Por ello, abordaremos las emociones, nutrición y autoinmunidad desde una mirada integradora.

El eje cerebro-intestino-inmunidad funciona como un sistema integrado. El intestino, además de digerir, regula gran parte de nuestras defensas y produce neurotransmisores. Cuando una persona vive estrés crónico, angustia o reprime emociones, aumenta el cortisol, se altera la microbiota y se genera un estado de inflamación silenciosa que puede desregular al sistema inmune. Nos ubica en un estado de alerta permanente.

En este terreno, comienzan a aparecer o agravarse patologías autoinmunes como la tiroiditis de Hashimoto, el hipotiroidismo, la artritis reumatoide, el lupus eritematoso sistémico o la enfermedad celíaca. En todas ellas, el sistema inmune reacciona de forma desregulada, muchas veces en un contexto de inflamación persistente y desequilibrio intestinal, que comúnmente no le damos la importancia suficiente.

La alimentación juega un papel fundamental, no solo a nivel físico, sino también hormonal. Algunos alimentos pueden favorecer la inflamación y alterar el equilibrio endocrino, como:

Azúcares refinados y bebidas azucaradas, que impactan en la insulina.

Harinas refinadas, que generan picos glucémicos y estrés metabólico.

Grasas trans y ultraprocesados, que aumentan la inflamación.

Exceso de cafeína, que puede elevar el cortisol y afectar el descanso.

En cambio, alimentos reales y nutritivos pueden ser profundamente reparadores:

Verduras de hoja verde, ricas en magnesio y antioxidantes.

Frutas frescas, que aportan fibra y regulan la microbiota.

Grasas saludables (palta, semillas, frutos secos), que equilibran hormonas.

Proteínas de calidad, que sostienen la función inmune.

Desde una mirada amorosa y consciente, la nutrición holística nos invita a ir más allá del “qué comer”. Nos propone preguntarnos: ¿cómo estoy viviendo?, ¿qué emociones estoy guardando?, ¿desde qué lugar me alimento?

Porque muchas veces, el cuerpo no enferma “en contra nuestro”, sino que expresa lo que no pudo ser dicho o sentido. Sanar no es solo modificar la dieta, sino también aprender a escucharse con más compasión. Acompañar al cuerpo con alimentos reales, pero también con espacios de descanso, expresión emocional y autocuidado. Porque cuando logramos ese equilibrio, el sistema inmune deja de reaccionar y empieza, lentamente, a regularse., y desde entonces recomenzamos a valorarnos, abrazarnos, permitirnos y perdonarnos.

Débora Szablinski

Nutricionista
Microbiota & Inflamación ~ Hormonas Miembro (RAIA) Mediciones Coach Holístico
CABA Y ZONA SUR
IG: @/nutricionysalud_ar

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