Vacaciones en paz. La importancia de desconectar

Las vacaciones ofrecen un momento para frenar el ritmo y aliviar tensiones que pueden afectar nuestra salud física, emocional y cognitiva. Reducir el trabajo, la sobre exigencia y la conexión permanente favorece una sensación de equilibrio, claridad mental y mayor bienestar al retomar la rutina.

Durante este tiempo, necesitamos cambiar de ritmo. Cuando llevamos el estrés con nosotros —el apuro, las actividades constantes, la mente en modo “hacer”— el cuerpo no logra recuperarse. Desconectar de lo digital es esencial para lograr un verdadero descanso. Reducir el uso del celular y definir momentos del día para revisar mensajes ayuda a bajar el ritmo y recuperar la presencia.

Dormir bien, evitar agendas sobrecargadas y permitirnos días más lentos son claves para un descanso verdaderamente reparador. Este verano, darnos permiso para parar, respirar y elegir qué necesitamos nos permitirá reconectar con lo que nos hace bien.

Porque descansar no es dejar de hacer: es elegir cómo queremos estar.

Micaela Colombo - Lic. Psicopedagogía | Docente _ @adin.aprendizaje 

Esperas todo el año a que lleguen las vacaciones para sumergirte en un merecido descanso,pero cuando finalmente llegan no podes parar, volviendo a tu rutina  más cansado que antes.

Esto sucede porque nuestro cerebro no puede dejar automaticamente el Modo hacer, al que lo tenemos acostumbrado ,es casi imposible no continuar con la exigencia disfrazada de » Tengo que descansar».

Para descansar realmente, sobre todo del «deber ser,» recomiendo que lleves más tu atención a lo que sucede en el momento que sucede,a lo que haces,asi como lo haces,intentando bajar las expectativas.

Porque no se trata de no hacer nada,sino de aprender a disfrutar de estar donde estamos.

Veronica Gonzalez - Programas de Reducción del Estrés y Manejo del Dolor Crónico. _ @ramadasa__yoga

Cuando entramos a las vacaciones sin haber bajado el ritmo mental del trabajo, no descansamos… solo cambiamos de escenario.
Podemos estar en casa, en otra ciudad o en la montaña, pero la mente sigue respondiendo a pendientes, exigencias, alertas internas y exigencia constante.

Muchas personas llenan sus días libres de actividades porque no toleran el vacío.

Confunden descanso con “hacer cosas”, como si la pausa fuese incómoda.

¿Es necesario desconectar al 100%?

No siempre. A veces no es realista.

Lo importante es soltar la obligación constante de rendir.

Podemos trabajar un rato por día y aun así descansar, si no vivimos mentalmente atrapados en lo laboral.

Podemos no abrir un mail y aun así no descansar, si seguimos pensando todo el tiempo en eso.

Vacaciones no son un lugar ni una fecha.

Son un modo de aflojar la tensión, bajar la autoexigencia y permitirle al cuerpo y a la mente regenerarse.

Marisa Krasnoff - Lic. en Psicología - Terapeuta de mamás que crían solas - @marisakrasnoff

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