En ocasiones después de una gripe o resfrío, tal vez con algún cambio de clima o enfriamiento aparece un poco de tos.
Al principio una tosecita no causa malestar; pero cuando pasan los días y se prolonga, empieza a tener un impacto negativo.
¿Otra vez con tos? Parecía que estaba controlada y de repente vuelve…
La tos es un mecanismo de defensa de nuestro cuerpo para expulsar partículas o microbios que junto con el moco las cilias («pelitos» de las células epiteliales) intentan sacar mediante una corriente fuerte de aire.
Cualquier irritación de la garganta hasta las vías respiratorias más pequeñas produce tos.
Es por eso que tos no siempre significa infección: Puede estar producida por un alergeno como el polen, un irritante como el polvo, una sustancia química inhalada, incluso hasta por el frío o un cambio brusco de temperatura al entrar o salir de un ambiente climatizado.
Esta puede darse por irritación directa por ejemplo en la garganta, o también por gotitas de moco que caen desde los senos paranasales, en el caso de sinusitis alérgica o sinusitis crónica.
Pero cuando la tos no pasa también es necesario revisar los bronquios y los pulmones en busca, por ejemplo, de broncoespasmo.
Lo más importante a recordar es que cualquier síntoma que se prolonga en el tiempo debe ser un llamado de atención, ya que puede originar complicaciones locales más allá del deterioro en la calidad de vida.

Especialista en Medicina Interna (UBA)
Atención particular y OSDE
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