Pasar de la cama familiar o la cuna colecho a dormir en su propia habitación o cama es un hito del desarrollo, no una meta que deba cumplirse a una edad exacta. Cada niño/a tiene su propio ritmo y cada familia su propia dinámica. No hay soluciones mágicas, pero sí un marco respetuoso para acompañar esta transición.
¿Qué nos dice la psicología?
La autonomía no se impone, se construye. Para que un niño pueda estar solo de noche, primero necesita sentirse completamente seguro de día. La autonomía no es «aislar», sino el resultado natural de una base de apego seguro.
Cerebro en desarrollo. El miedo a la oscuridad o a la separación no es capricho ni «manipulación». Corresponde a etapas evolutivas donde la imaginación despierta y el sistema nervioso percibe la soledad nocturna como una vulnerabilidad.
Sin culpa ni dogmas. Dormir juntos (colecho) no «malcría», ni dormir separados «desapega». Lo que realmente importa es el bienestar emocional de toda la familia y el descanso de todos sus integrantes.
Sugerencias prácticas para acompañar la transición
Anticipar y hacerlo visible: hablen del cambio durante el día. Pueden decorar la habitación juntos, elegir las sábanas o leer cuentos sobre el tema.
Se puede empezar por dormir pequeñas siestas para ir timando autonomía y confianza el mismo tiempo que ir apropiándose del espacio.
Crea un ritual predictivo: una rutina predecible y tranquila (baño, cuento, masaje, luz tenue) esto le indica al sistema nervioso que se acerca el momento de descansar.
Transición gradual: planearlo en un tiempo de proceso no exacto.
Acompañarlo/a al lado de su cama hasta que se duerma.
Sentarse un poco más lejos (ej. una silla al lado de la puerta).
Avisar que sales un segundo (a buscar agua) y regresar rápido para que compruebe que siempre vuelves.
Objeto de transición: un peluche, una manta o una prenda con el olor de papá/mamá ayuda a brindar seguridad emocional en la ausencia.
Valida sus emociones: si tiene miedo o llora, no minimices con un «no pasa nada». Es mejor decir: «Entiendo que te dé miedo, estoy aquí cerca y estás a salvo». Puedo venir las veces que sea necesario.
El objetivo no es que duerma solo a toda costa, sino que aprenda que dormir es un momento seguro y placentero. Si hay retrocesos o noches difíciles, recuerda: responder a su llamada no arruina el proceso, consolida la confianza.

Lic. en Psicologia UBA
Psicología Perinatal
Psicoterapia adolescentes y adultos
Asesoria en Crianza
@lic.marinarodriguezlasso
Formación en Neurociencias

