Opinar sobre cuerpos ajenos

Hoy: Opinar sobre cuerpos ajenos

Me gustaría invitarlos a leer este articulo como un viaje desde lo más visible y palpable para ir adentrándonos con una lupa en aquellos lugares del recorrido poco conocidos. Titulamos a esta nota: Opinar sobre cuerpos ajenos

Es fácil notar que vivimos en una sociedad donde esta naturalizadas muchas cosas no saludables.

Una de ellas que se extiende por doquier es opinar sobre el cuerpo de otras personas. Sea una conversación entre conocidos, las vecinas del barrio, las redes sociales o los medios de comunicación.

No hay reparo en criticar o festejar cuando alguien está más a la moda como el típico y por añares utilizada frase “ pero que flaquitaaa”, donde se supone que encaja en estándares esperados de belleza. Podríamos tomar muchas otras frases célebres repetidas hasta el cansancio que afectan a grandes y chicos. Que marcan psicológicamente y reafirman o no la imagen sobre uno mismo.

Es que durante nuestros primeros años somos nombrados y hablados sobre cómo somos, “lindo”, “mala”, “gordita pero tan buena” y eso nos va conformando. Se acrecienta aún más en la adolescencia por ejemplo una frase muy popular “ sos lindo y tenes re linda cara pero estaría bueno que adelgaces un poco”.

Es por eso que también en esa búsqueda de reconocimiento y reconocerse, suelen aparecer trastornos en la conducta alimenticia o bien la distorsión en la autoimagen.

Pero no contentos con marcar a niños y jóvenes continuamos en una carrera inalcanzable también en la adultez. De cuanto aparenta tal o cual persona, está muy descuidada. O tiene muchas arrugas debe ser mayor a 40, siguiendo con las opiniones sobre diversas partes del cuerpo.

Es que no se trata exclusivamente de gordo/flaco (según no sabemos que parámetros) sino narigón o no, lindo o feo, demasiado bajo para ser varón o muy alta por ser mujer. Y así la lista es interminable y nefasta llegando a opiniones increíbles.

Opinar de los cuerpos ajenos tiene una implicancia seria y devastadora. Aunque recién se hable hace muy poco tiempo, respecto a las consecuencias a nivel social. Pero más allá de esta característica socio cultural mal aprendida veamos otras dos aristas necesarias.

Este viaje precisa ahora una lupa, porque vamos a adentrarnos en otros dos lugares de esta temática.

1.¿Qué sucede sobre quienes opinamos?

Además de ser una cultura de opinologos. Ubicamos a ese cuerpo (recordemos a un ser humano) en un lugar de objeto casi inanimado donde podemos arrojar nuestros puntos de vista sin que nadie lo pida y peor aún sin medir consecuencias.

El cuerpo es una carcasa, lo visible, lo externo, pero nada sabemos de él, mucho menos si es ajeno. Tampoco dimensionamos lo que sucede con quien lleva dicha carcasa…

¡Detrás de un cuerpo hay dolores, golpes, violencia verbal, física, abandono, caricias, besos, muchas veces autoflagelaciones, traumas, abusos y en especial enfermedades!

Opinar sobre cuerpos ajenos

Recuerdo dos situaciones:

Una con un niño que atendía hace años y había tenido un hermanito (dicho hermanito tenía unos ojos azul profundo) mi pacientito marrones claros. Hasta aquí nada del otro mundo..

Muy contento al finalizar la sesión me presenta a su hermanito y me dice: es lindo, ¿no? A lo que le digo como vos! Y el responde No el tiene ojos azules.

Esa distinción en donde el hermano es mas lindo. No era un invento luego me comentan los padres que en varias oportunidades les decían que lindos tus hijos pero que belleza esos ojos azules…

Claramente esto no pasó desapercibido en mi pacientito que tenia 5 años pero entendia plenamente lo que la gente le hacia notar.

Otro caso es el de una adolescente que bajo muchísimo de peso y eso era bien reconocido por el grupo de pares y varios adultos, aun cuando esto no la hacía sentir bien.

Al mes se detectó una leucemia que por supuesto dio vuelta las mismas opiniones de quienes antes envidiaban su poder de perder kilos, diciendo: “pobre, por eso estaba tan flaquita”

Hay muchísimos ejemplos para dejar en este artículo, ustedes a su alrededor tienen muchísimos ejemplos si sólo prestamos atención en lo que se dice y decimos.

2. ¿Qué esconde esa opinión hacia el afuera?

Que hacemos viviendo, opinando sobre vidas y cuerpos ajenos. Fácil!

Evitamos hacernos cargo de nuestras faltas y necesidades. Buscamos en ciertos momentos herir para no sentirnos tan heridos, molestar para no sentirnos tan vacíos. La carencia muchas veces subjetiva y empática encuentra estas oportunidades para filtrarse y hacerse una fiesta. No importa a quien se le apunte, no interesa cuanto pueda doler si a mí como opinologo me hace menos responsable de mis inseguridades.

No es por ahí, lo vemos en las nuevas generaciones, lo vemos en los adultos que por fin disfrutan de ir a la playa sin sentir vergüenza de su cuerpo. O de la vejez tan temida en esta sociedad y que puede ser tan hermosa. De las arrugas que pueden dar catedra de experiencias de vidas maravillosas, lo vemos asomando canas y dejando que el viento las acaricie sin importar si son de hombre o mujer.

¿Falta?, sí, mucho! Pero hay que dar unos primeros pasos y si bien este artículo no puede abarcar la inmensidad y repercusión del tema es un granito de arena.

Lic. en Psicología Mercedes Porfilio

M.N:64925

Fuente imagen: https://saludconlupa.com/

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