Obsesión por la vida fitness: ¿próximo trastorno?

En estos últimos años ha crecido notablemente la vida fitness: la práctica del ejercicio físico y el seguimiento de dietas saludables. Es verdad, y ya lo he dicho en otras notas: el ejercicio físico, la alimentación y el descanso son tres pilares fundamentales para una mejor calidad de vida. Sin embargo, esto puede transformarse en una obsesión que, por el contrario, perjudica a la salud. Y el interrogante que deja esto es ¿será considerado a futuro un nuevo trastorno?

Obviamente, no existe este diagnóstico en la actualidad. Pero sí es más frecuente como un estilo de vida termina convirtiéndose en una obsesión, afectando a nivel físico y psicológico a muchas personas. Esta obsesión se caracteriza por conductas estrictas relacionadas con la práctica excesiva de ejercicio físico y con dietas restrictivas.

A nivel nutricional, es frecuente ver como personas siguen dietas a raja tabla donde se demonizan ciertos alimentos. Esto se produce especialmente con los carbohidratos, y con mucha falta de educación alimentaria. Es decir, sin comprender la importancia de lo que aportan nutricionalmente los alimentos y guiándose por recetas o consejos de las redes sociales.

A nivel físico, el cumplimiento de rutinas de entrenamiento sin el debido descanso es otro factor clave. La práctica intensa del ejercicio sin contar con un adecuado descanso, no hace más que perjudicar la salud. El descanso, tema muchas veces hablado, es súper importante para toda aquella persona que realiza ejercicio físico o practica algún deporte. Ya que, en dicho momento, se da la recuperación muscular, el crecimiento de la masa muscular, la perdida de grasa y hasta se evitan lesiones. Asimismo, la obsesión por el ejercicio físico lleva a que muchas veces, cuando se ha tomado un descanso o por alguna razón se ha perdido un día de entrenamiento, se utilice la compensación. Es decir, se compensa con más práctica de ejercicio, como el doble turno o extender el tiempo habitual de entrenamiento.

Todo ello también trae, a nivel psicológico, un gran impacto negativo. Las personas que están obsesionadas por cumplir con esta vida fitness pueden experimentar cambios bruscos de humor, irritabilidad, emociones como frustración y culpa excesiva, dificultad para concentrarse debido a los altos niveles de estrés que experimenta el cuerpo y la mente, entre otros.

Claro que, este tipo de obsesión, trae consigo otros trastornos ya existentes como la vigorexia, trastorno por atracón, anorexia y bulimia nerviosa, variando esto en hombres y mujeres.

Diferencia con una práctica deportiva saludable

En una práctica deportiva saludable lo que prima es el equilibrio y la flexibilidad. Cada persona puede tener su objetivo y trabajar por alcanzarlo, pero siempre que sea desde el amor y no desde el castigo u obligación. (Ver nota “Moverse desde el amor y no desde el castigo”). https://somosinfancia.com.ar/moverse-desde-amor-no-desde-castigo/

En cambio la obsesión por llevar una vida fitness se caracteriza por entrenamientos excesivos, ignorando señales de fatiga o lesiones; por dietas restrictivas. Donde se eliminan por completo muchos alimentos que el cuerpo necesita; sin un buen descanso adecuado, tanto físico como mental.

Las personas obsesionadas suelen sentir ansiedad o culpa si no pueden realizar ejercicio, si no rinden en el entrenamiento como esperaban, si no comieron lo que debían o si comieron de más. En cambio, una persona que lleva una vida saludable: con la práctica de ejercicio físico regular, con una alimentación saludable y equilibrada y con una buena higiene del sueño, tiene una actitud más flexible y consciente, experimenta sensación de bienestar, mejor estado de ánimo, mayor confianza y autoestima, entre otros.

¿Cómo identificar una relación problemática con la vida fitness?

Identificar si la vida fitness está generándote un problema o un beneficio es crucial para evitar consecuencias negativas. Hay varias señales que pueden indicar un comportamiento obsesivo. A continuación te cuento algunas de ellas. Pero OJO que acá quedan exentos aquellos deportistas o atletas de alto rendimiento, ya que muchas veces tienen que llevar adelante comportamientos más estrictos para su rendimiento deportivo.

Se ven interferidas las responsabilidades cotidianas: la persona empieza a dejar de lado su trabajo, su estudio, su familia u otras tareas de la vida diaria, siendo el ejercicio físico y la dieta lo primordial en su día a día.

Las relaciones interpersonales se ven afectadas: muchas personas dejan de lado sus vínculos sociales y familiares. Llevándolos al aislamiento social y por ende, al deterioro en relaciones significativas.

Aparece la ansiedad o la culpa: quienes tienen esta obsesión cuando pierden un día de entrenamiento o rompen su dieta comienzan a sentir un alto monto de ansiedad, culpa o alguna otra emoción desagradable generando un malestar generalizado. 

Dificultad para escuchar al cuerpo: pueden llegar a ignorar el cansancio (físico o mental), el dolor, las lesiones. O algún otro síntoma para seguir cumpliendo, sobre todo, con su entrenamiento.

Reconocer y abordar esta obsesión es crucial para mantener una vida equilibrada y saludable.  Podes ponerte un objetivo físico y trabajar por lograrlo, de hecho, cuanto más claro el objetivo mejor serán los resultados. Pero siempre que trabajes en conseguirlo que sea desde el amor, respetando tu proceso y yendo a tu  propio ritmo.

Si la vida fitness se está convirtiendo en una obsesión: si no podes descansar, si necesitas entrenar si o si, si no podes perderte un día de entrenamiento. Si te restringís en la alimentación, si dejas de comer ciertos alimentos. O bien sentís culpa por “salirte de la dieta” o por no ir a entrenar, es momento de buscar ayuda profesional: psicológica, nutricional y física.

Carla Durante

Psicóloga TCC y del Deporte

Carla Durante

Psicóloga TCC y del Deporte. @cdurante.psicologa

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