Byung Chul Han, en su libro No-Cosas, habla de la policía de la memoria, como una fuerza sutil que controla.
Los medios digitales con su exceso de información. Son esa policía que vacía, desvaloriza, volviendo efímeros los recuerdos.
Ya no se guardan recuerdos, dice el filósofo, se almacenan datos, que sacan de eje, perdiendo el sentido del asombro, la profundización de los pequeño y cotidiano.
El exceso de datos silencia lo común, in-visibilizándolo. ¿Por qué cuidar lo que recordamos? Porque recordar es un gesto ético, como diría Simone Weill. Porque cuando recordamos, damos cuenta de haber estado presente, de haber prestado atención, de haber mirado.
Lo digital no borra los recuerdos de forma autoritaria, nos impide estar presente, de permanecer, de contemplar.
Así en la familia, el estar implica, permanencia, reconocimiento del otro con presencia real.
La digitalización en su devenir, produce gritas en el ámbito familiar. No tener tiempo para estar implica desmaterializar el vínculo, vaciándolo.
Lo que no se atiende, no puede recordarse, lo que no se recuerda, simplemente, no existe.
Sería lindo como regla familiar, enseñar a vivenciar, llenar, contemplar, momentos que siempre podamos recordar, aquellos que la digitalización no puede dar.
Por: Paula Ayala

Lic. en Orientación Familiar
Bibliografía
Han, B., C., (2.22) No-Cosas. Quiebre del mundo de hoy. Taurus
Weill, S., (1942) A la espera de Dios. Trotta.

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