¿Cómo vivimos nuestras emociones? ¿las vivimos? ¿O simplemente reaccionamos? Es menester tener la sutileza de manifestar “en palabras” nuestro sentir, sino la energía de las emociones vive en nuestro cuerpo.
Es realmente asombroso, muy impresionante, la metodología de las Constelaciones Familiares, para iluminar nuestro camino, verdaderamente es un antes y un después en nuestra vida.
Es una filosofía de vida, muy exigente, que en esencia nos pide y necesita de nosotros una sola cosa estar en nuestro lugar; pareciera tan fácil decirlo, sin embargo, llevarlo a la práctica, es tarea de todos los días, de instante tras instante, y si, de despedida del pasado, y bienvenida a lo nuevo; en palabras de Bert Hellinger: “Crecemos cuando nos despedimos. Lo esencial exige una despedida”.
Suelo decirles a los consultantes, el trabajo no termina en la sesión, continua, internamente el proceso sigue su camino de sanación, de reconciliación en mi de los opuestos, de las polaridades, hasta poder paso a paso, integrar y transcender las experiencias vividas, cerrando el circulo, con gratitud, a todo lo vivido, es lo que nos conecta con la vida.
El reconocimiento y la gratitud nos trasforma, son las llaves que abren la puerta a cada instante presente.


