Neuroplasticidad

El poder de transformar nuestro cerebro en cada etapa de la vida

Cuando hablamos de neuroplasticidad, nos referimos a la capacidad que tiene nuestro cerebro para adaptarse, reorganizarse y formar nuevas conexiones neuronales a lo largo de toda la vida. Sí… contamos con evidencia científica que acredita esa plasticidad aún en los adultos mayores. Hoy: Neuroplasticidad.

La neuroplasticidad es la base de nuestros aprendizajes, de nuestra capacidad de adaptación. Esta plasticidad, es la que nos permite adquirir nuevas habilidades, aprender, incluso recuperarnos de lesiones y modificar hábitos o conductas. Es un proceso dinámico, influenciado por el ambiente, las experiencias y los vínculos.
En la primera infancia, la neuroplasticidad alcanza su punto máximo: el cerebro de nuestros peques está en pleno crecimiento; absorbiendo experiencias, emociones y aprendizajes de una manera increíblemente rápida y profunda. Cada estímulo recibido -un abrazo, una palabra, un juego- modela y fortalece redes neuronales fundamentales para su desarrollo. Por eso decimos que es una “ventana de oportunidades” única.

Acompañar desde el juego, la afectividad y la exploración multisensorial en estos primeros años de vida -0 a 6 años, no solo favorece el desarrollo cognitivo, sino también el emocional y el social. Por esto, estimular oportunamente, acompañarlos, la detección e intervenir en esta etapa tiene un impacto profundo y duradero.

Sin embargo, como te contaba al inicio, la neuroplasticidad no se limita a los primeros años de vida. Aunque el ritmo de la plasticidad disminuya con la edad, sigue siendo posible aprender nuevas habilidades, modificar hábitos, reparar daños neurocognitivos y fortalecer funciones cognitivas a través de la experiencia, la práctica y la estimulación.

Saber que nuestro cerebro es “plástico” nos invita a reflexionar sobre la importancia que tienen las experiencias y los vínculos en nuestra vida, la nuestra, la de nuestros peques, nuestros padres y por qué no, la sociedad. Y también, sobre el que siempre estamos a tiempo de acompañar y potenciar el desarrollo, de aprender algo nuevo o de cambiar una conducta o hábito.

Como adultos, tenemos una tarea muy importante: aprender, comprender y actuar. Porque cuando entendemos cómo funciona el cerebro en la infancia, podemos ofrecer entornos más ricos y más estimulantes. Podemos prevenir dificultades, detectar a tiempo y, sobre todo, ser esa red de apoyo que le permite a cada peque crecer con confianza, alegría y seguridad.

La neuroplasticidad es un regalo que dura toda la vida. Leer, jugar, aprender y vincularnos son formas de cuidarnos en cada etapa.

Derechos de autor: Lic. Valeria Manila

Psicopedagoga – – MP 210935

Directora de @cognijuegos

Te compartimos una charla de la autora, junto a otra colega, en Redes de Bienestar, nuestro programa radial:

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