Mi diálogo con los tejidos

El arte de escuchar el cuerpo para sanar

Recuerdo, cuando trabajaba en un consultorio de kinesiología, recién recibida, en el área de traumatología junto a un osteópata que era mi jefe. En ese espacio, los tiempos eran distintos: veía pocos pacientes por hora, lo que me permitía dedicarles más trabajo manual en lugar de dejarlos solos con aparatos conectados. Hoy: Mi diálogo con los tejidos.

Fue en ese contexto cuando, casi sin darme cuenta, mi escucha comenzó a afinarse. Tocaba tanto a los pacientes que mis manos empezaron a percibir algo más profundo, un nivel más sutil en el cuerpo, un lenguaje que aún no comprendía del todo.

Ese día supe que quería ir más allá. Decidí estudiar osteopatía, aunque pasarían cinco años hasta que finalmente pudiera comprometerme con la formación. Cuando lo hice, mi visión cambió por completo. Los paradigmas que hasta entonces me sostenían comenzaron a tambalearse, y apareció en mí una versión más conectada, más profunda, más sabia.

Sentía que había encontrado una llave maestra… pero aún no sabía cómo usarla.

Me enamoré profundamente de la osteopatía. Y desde ese amor, quiero compartir con ustedes mi pasión y lo que he aprendido hasta hoy.

Este artículo tiene como propósito acercarte al mundo de la osteopatía desde una mirada vivencial y profunda. Quiero que descubras cómo esta disciplina no solo trabaja sobre el cuerpo, sino que también escucha sus historias, sus memorias y sus patrones de funcionamiento para ayudarlo a recuperar su equilibrio natural.

¿Qué es la osteopatía?
La osteopatía es una disciplina holística e integrativa que busca encontrar la causa del desequilibrio en la salud y activar las fuerzas restauradoras internas del cuerpo para que la salud se exprese plenamente.Nosotros, los osteópatas, aprendemos a “dialogar con los tejidos”, porque el diagnóstico en osteopatía se obtiene cuando entramos en contacto con la palpación. Podemos y debemos hacer una historia clínica, evaluar a nuestros pacientes con testeos y preguntas específicas, pero no hacemos osteopatía hasta que no conectamos con el sentir del cuerpo.

El cuerpo guarda historias

En los tejidos no solo quedan atrapadas las malas posturas o dolores físicos, sino también heridas emocionales y experiencias profundas.

A veces, cuando un osteópata coloca sus manos, el cuerpo revela historias que la mente ha olvidado.

Esta es, para mí, la herramienta más maravillosa de la osteopatía. Si dependiese solo del mi análisis racional, muchas veces no accederíamos a ese nivel profundo de sanación.

Un poco de historia

Quiero compartirles un breve relato sobre la historia de esta maravillosa disciplina. Es clave entender el pensamiento de su creador, Andrew Taylor Still, para comprender por qué la osteopatía tiene un enfoque tan particular.

Still era un médico estadounidense que en 1874 perdió a tres de sus hijos por una epidemia de meningitis cerebroespinal. Devastado, comenzó a cuestionar la medicina de la época y a desarrollar un enfoque basado en la capacidad del cuerpo para autosanarse cuando sus estructuras están en equilibrio.

Uno de los momentos que marcaron el nacimiento de la osteopatía ocurrió cuando trató a un niño con disentería hemorrágica. Still notó un desajuste térmico en su cuerpo y, al liberar tensiones en la columna, el niño se recuperó completamente.

Esto lo llevó a investigar la relación entre el sistema musculoesquelético, el sistema nervioso y los fluidos corporales, estableciendo los principios de la osteopatía:

La estructura gobierna la función y viceversa

Si hay un desequilibrio en la estructura del cuerpo, la función se verá afectada.

La unidad del cuerpo

No podemos tratar una parte sin considerar el todo.

La vida es movimiento

Jean-Pierre Barral, osteópata francés, decía: «La naturaleza tiene terror al vacío, pero más temor le tiene a la inmovilidad».

La homeostasis

El cuerpo tiene la capacidad de regularse y sanarse por sí mismo.

La ley de la arteria es absoluta

Una buena circulación es fundamental para mantener la salud. No solo se refiere a la circulación arterial, si no también venosa, linfática y demás líquidos y humores dentro de nuestro organismo. Para estar en salud todo debe fluir.

Hoy, la osteopatía sigue evolucionando y demostrando que el cuerpo es una red interconectada donde todo influye en todo

Te invito a que me acompañes en este viaje, donde las manos no solo tocan, sino que escuchan. Donde el cuerpo no solo duele, sino que también habla. Tal vez, al final del camino, descubras que vos también sabés leer ese lenguaje… solo necesitás animarte a sentir.

Derechos de autor: Ayelén Azzariti

Osteópata, kinesióloga y coach medicina herbal

ayelenazzariti@gmail.com

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