Semana a semana suceden preguntas en el consultorio con respecto al uso de las pantallas y el celular en los niños, dudas habituales acompañadas de sentimientos de culpa o malestar con respecto a la crianza en la época digital
Muchas veces aparece la pregunta o duda sobre prestarle el celular a un niño. Es una consulta frecuente y sinceramente, creo, que tiene muchas aristas, pero a esta altura del avance de consultas al respecto, me atrevo a responder con certeza que no
Realmente si estas en la duda y aun tenemos la posibilidad de no dárselo, no lo prestes.
No necesariamente esta mal prestarles el celular para el entretenimiento, pero realmente lo malo surge despues, las consecuencias llegan con el tiempo. Nos invito a reflexionar como adultos, ¿por qué elijo darle el teléfono y no busco otras alternativas? Será que la atención como adultos o el agotamiento mental por el exceso del uso de pantallas y la inmediatez de la época también nos esta trayendo consecuencias en nuestra manera de educar, pensar y mapaternar?
En general recurrimos al celu para calmar, entretener o resolver rápidamente. Pero el problema aparece cuando este recurso es lo único que calma, entretiene o resuelve.
Las escenas de berrinches frente al no recibir la pantalla son cada vez mas frecuentes y preocupantes, ya que muchas veces, escalan limites impensados, impactando directamente a su autocontrol y desarrollo emocional.
¿Y entonces? ¿Por dónde puedo empezar a revertir la costumbre? Siento que se me fue de las manos.
Mamá, papá, si el niño es niño, tengo una buena noticia para darte,aún estamos a tiempo.
Dependiendo de la edad, podemos recurrir al conversar sobre el uso del celular, incluso, podemos directamente prohibirlo, Es de y para adultos. Al mismo nivel de la frase “la escuela es obligatoria” y el cuidado que tenemos cuando comienzan a gatear y los dedos en el enchufe. Con la misma certeza- Confia y esta seguro en tu educación y el por qué de revertir esta situación-
Establece reglas claras y si hay intención de educar acerca de las pantallas, te invito a que realmente puedas acompañarlo a incursionar por el mundo digital,, con cuidado, con criterio y supervisión siempre.
Cumplí las reglas que establecen como familia.
Da el ejemplo con respecto al uso de la tecnología y tiempo que pasas en pantalla.
No cedas a los berrinches: mantenerse firme, con calma y paciencia. Es esperable que al principio se enoje, pero con el tiempo aprenderá.
¿Qué alternativas podés incorporar?
Juegos de mesa, construcción, bloques, dibujar, inventar historias, cocina sencilla, lectura compartida.
Salidas al aire libre, caminatas, juegos con objetos reales, búsqueda del tesoro.
Música, baile, actividades motoras o sensoriales.
“Bolsita mágica”: prepará previamente una bolsita con juguetes livianos, muñequitos, hojas para colorear, juegos de cartas.
Propiciar que se aburra: el aburrimiento es el motor de la creatividad.
Mochila de espera para los momentos de espera en algún sitio, Con sus juguetes favoritos, algún cuento para leer, algo que le permita entretenerse en la espera que no sea necesariamente el celular.
Celulares de juguete.
Recordá: cambiar este hábito requiere paciencia y constancia, pero es una inversión a largo plazo en el bienestar emocional y el desarrollo saludable de tu hijo.
María José Rivero

Psicóloga

