La meditación, no nos evita el dolor, solo nos ayuda a no incrementarlo

Comence a meditar con una maestra Zen, como guia.
Sus indicaciones eran: sentarse en el piso, piernas cruzadas, de modo tal que las rodillas estuvieran en contacto con el suelo, las manos en el regazo en mudra del vacio, la espalda recta. Hoy:  La meditación, no nos evita el dolor, solo nos ayuda a no incrementarlo.

La consigna era cerrar los ojos, observar la postura, hasta que toquen las campanas, eso indicaría el fin de la práctica.Lo primero que me dijo mi mente fue:»esto es sencillo, no hay complicación alguna.»

Pero allí tuve la primera gran lección vivida de primera mano: La mente te engaña.
No había nada de sencillo en permanecer como una estatua en completo silencio y además observando el cuerpo..¿el cuerpo?
Que manera de manifestarse, rodillas, espalda, nariz, todo dolía, molestaba o picaba.

La mente saltaba de pensamiento en pensamiento, pero había uno que era repetitivo,"cuando termina esto", "el tiempo no pasa nunca ", "¿cuanto faltara para las campanas"?.
Así y todo volvía a sentarme cada día y poco a poco la resistencia se suavizada,  el malestar se dilluia bajo una pregunta;
¿Qué más hay este momento, además de malestar?.

Las respuestas fueron surgiendo,poco a poco, mientras permanecia en quietud intentando surfear el reloj. Llevando la atención más lejos de la incomodidad que habitaba en mis rodillas. Así un dia pude sentir el aire fresco en mi rostro. Otro dia el canto de los pájaros, otro.. el aroma de las flores.
Cada sentada era una oportunidad para descubrír que habia más allá del malestar y aparecían respuestas más profundas . Como ser, el refugio de mi hogar, mi hija jugando en la casa, mi respiración, una sonrisa en mi rostro, la vida, mi vida siendo vivida.

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Fuera del zafu cada vez que me encuentro angustiada o muy preocupada, me vuelvo a preguntar: ¿Qué hay en este momento además de dolor o malestar,?. A veces la respuesta tarda en llegar ,el agobio toma protagonismo, ancla el enfoque y me paralizo en el mismo pensamiento. Cuando pasa esto la práctica me recuerda que son los pensamientos los que se detienen, no el tiempo .

El tiempo puede ser un buen aliado, sino entramos en lucha con él, pretendiendo que vaya más o menos rápido. Como así, si ampliamos el enfoque, tal vez podamos  percibir el arrullo que momento a momento trae su impemanente presente .

Derechos de autor: Verónica Gonzalez

Instructora Mindfulness Profesional

verokinaalegon@gmail.com

Fuente imagen: https://blog.buyled.es/



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