El embarazo es el periodo que abarca desde la concepción hasta el parto. Tiene una duración de 40 semanas.
Es una etapa donde priman los cambios:
FÍSICOS: Nuestro cuerpo va cambiando para ir alojando a ese bebé. Nuestros sistemas también trabajan de forma diferente acompasados ellos para dar vida, para garantizar la supervivencia de ese bebé que está en pleno desarrollo. Si uno fuera mas consciente de todo lo que nuestro cuerpo hace para esa transformación fetal tenga lugar, seguramente comprenderíamos mas estos cambios y valoraríamos más el milagro de la formación de vida.
HORMONALES: El embarazo mas allá de los cambios físicos en nuestros órganos, es un vasto proceso hormonal donde comienzan a confluir hormonas, algunas aumentan hasta 60 veces su volumen, otras disminuyen al no ser tan necesarias y es acá donde aparecen como protagonistas la oxitocina, la dopamina, la progesterona, la prolactina…. Y regulan sin duda nuestro ánimo. Llevan y traen “órdenes” a nuestro cerebro, sensaciones, sentimientos.
EMOCIONALES: La construcción de un nuevo futuro rol, el paso inconsciente por su historia de vida, la relación que tuvo con su madre, cómo fue criada, cómo es su realidad, qué lugar ocupa este embarazo en la vida de la madre, en la familia, cuáles son las circunstancias que lo rodean.
Todo esto influye de manera directa a la madre que hace estos procesos físicos, hormonales y emocionales sola. Si está acompañando puede sentir el apoyo de la pareja, de la familia, puede hablar estos cambios que generan emociones diversas y sin duda eso será positivo, pero el proceso sucede en su cuerpo y en su alma.
Partiendo de estos cambios nos centramos ahora en el bebé y podemos comprender que el bebé durante la gestación está influido por todos estos procesos interno de la madre.
Las hormonas cumplen un papel fundamental a la hora de conectarse madre-hijo, porque es a través de esta que le llega información al bebé.
¿Qué le hace bien al bebé? Lo que le hace bien a la madre
El bebé es capaz de recibir información del ambiente y del cuerpo de la madre, por eso todo lo que influya favorablemente en ella repercutirá directamente en el bebé en forma positiva.
La estimulación prenatal se trata de ofrecer variantes que generen dopamina en la madre, que generen experiencias positivas emocionalmente en ella porque liberará hormonas positivas que le llegaran mediante la sangre directamente al bebé a través del cordón umbilical.
Por eso la estimulación prenatal que se haga no debe ser mecánica sino significativa. De nada sirve ponerle tres veces por día música clásica porque escuchamos que eso lo estimula. Sirve buscar un lugar cómodo, predisponer de tiempo para conectarnos con nuestro bebé, escuchar una canción que nos despierte determinadas emociones positivas y conectarnos, cerrar los ojos y entrar en este mundo donde nos encontramos.
Imaginar que por el cordón y por la placenta llega una luz rosa (o del color que se sienta debe ser) que lo nutre, que lo alimenta, que Nos protege.
Cantarle al bebé (escucha si si)
Bailar sola o acompañada.
Hacer participar a la pareja o alguien significativo para la madre, que le hable, que le diga cosas lindas a la madre porque recordemos una vez mas que es a través de lo que ella siente, que siente el bebé.
Le hace bien todo lo que hagamos con el corazón, porque es cierto que las circunstancias pueden ser adversas, que a veces las cosas no salen como queremos o que estemos pasando un momento maravilloso. Claro tiene que quedar que la conexión madre-bebé en útero va mas allá de lo consciente, va por adentro, va por lo que pasa en nuestras venas, sentimos en el corazón y cómo lo pensamos y nos pensamos.
Es una conexión mas interna que externa, es una conexión única, de alma a alma.
María Laura Alonso
Estimuladora Temprana
@contactobylala
dearcos@fibertel.com.ar
Fuente Imagen: Eres mamá

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