El «no» en la primera infancia

El «no» en la primera infancia

Hablando del «no», en primera infancia….Imaginemos que entramos a un lugar nuevo y desconocido, lleno de cosas que nos gustan. Por ejemplo una biblioteca si te gusta leer. Un parque con flores, una casa de ropa.

¿Qué harías primero?

Mirar todo, quizás. Con ojos bien abiertos, queriendo captar toda la misma información al mismo tiempo. Probablemente, percibas también alguna sensación en tu cuerpo. Algún olor, quizás. o frio, calor. 

Después quizás, a lo lejos, elijas algo y empieces a acercarte. Te gustaría tocarlo, ver qué nuevas sensaciones percibís o qué nuevas acciones podés hacer con ese objeto. Si es un libro, pasar las hojas. Si  es algo de cocina, degustarlo, si es una flor, olerla. Ahora imaginate que en el mismo casi preciso momento en que estás por concretar ese deseo, aparece una voz y grita»NOOOOO!»Y así, una y otra vez.
Algo de esto sienten los niños pequeños cuando empiezan a conocer y re-conocer el mundo en el que nacieron.
Probablemente sea a partir de los 18 meses.

¡Qué frustrante! ¿No?

Esas figuras de crianza que hasta el momento nos daban todo, comida, abrigo, juegos, placer. Pero de pronto se convierten en personas que nos enojan, nos frustran. Si quiero eso, si necesito eso.. ¿Por qué no?
El «no» es un concepto muy abstracto y los niños pequeños no lo entienden del mismo modo que los adultos. Llegar a esa construcción es un desafío y un aprendizaje parte de un proceso que lleva años.
Algo que sirve a veces para entender lo que les ocurre, es recordar que la construcción del tiempo también es un aprendizaje.

El «no» en la primera infancia

Los bebés y niños pequeños viven en un continuo «presente». Por lo que es necesario repetir muchas veces las cosas que no queremos que hagan. Alivia también elegir con qué batallas lidiar, ya que sino habrá días en los que parecerá que lo único que habremos dicho fue «no!… no!...»  
Para que un niño entienda el «no», deberá experimentarlo en su propio cuerpo, en primera persona.

Llega un momento en en que empiezan a «jugar» con el no y a decírnoslo casi permanentemente. En el mismo acto de decir «no», los niños se apropian también del mismo. Esto es un proceso esperable y necesario para el desarrollo infantil ya que implica que están transitando el aprendizaje de la diferenciación yo-noyo. 
Todos estos procesos se enmarcan en los famosos «límites«, los cuales existen en la realidad.

Pensemoslos como normas, pautas, reglas necesarias para vivir en sociedad. No se trata de «ponerlos», sino de comunicarlos.

No es de un momento a otro ni de una vez y para siempre.

el no en primera infancia

¿Algunos ingredientes que pueden ayudar?

Paciencia, tiempo, práctica, palabras, ensayos.

¿Qué podemos hacer para favorecer y acompañar los procesos de construcción de la categoría del «no?»

  • Tener paciencia ante todo (¡qué difícil!).
  • Explicar el por qué estamos diciendo «no», poniéndolo en pocas palabras adecuadas a la edad. 
  • Usar el «no» con criterio: si nos la pasamos diciendo que «no», el efecto será el contrario y dejará de tener el peso de una negativa. 
  • Ofrecer alternativas: «esto no, pero esto sí…». 
  • Armar un ambiente facilitador sobre todo cuando los niños comienzan a deambular y/o trasladarse por sus propios medios. Quitar elementos de su alcance que puedan ser peligrosos. 
  • Tener cuidado en cómo transmitimos el «no»: podemos utilizar estrategias como canciones o recurrir a herramientas como títeres, libros, etc. 

Virginia Ruiz

Lic. en Psicopedagogía

Especialista en Intervención y Estimulación Temprana

Somos Infancia

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