El lado B de la maternidad

Cuando hablamos de la otra cara de la maternidad, nos referimos a esa parte fuera tal vez de romanticismo maternal, que podemos ver en los libros, en la televisión o que nos cuentan. La maternidad es un complejo proceso, que implica cambios físicos, psicológicos y emocionales donde cada mujer podrá ir acomodándose en ese camino. Titulamos a esta nota: El lado B de la maternidad.

Validación es la acción primordial para acompañar este proceso, entender que hay muchas partes de la maternidad que nos sensibilizan, angustian incluso nos enojan. Tamipen lo es, acompañar si juzgar, sin comparar, validando genuinamente cada sentimiento de esta nueva mama, es un rol importantísimo.
¿Sabías que el amor maternal no siempre es instantáneo?, entender que algunas mamas necesitan tiempo para conectar con sus bebes es completamente normal, el vínculo puede ser gradual y no por eso sos una “mala madre”.

Sentir la pérdida de identidad: de repente pasar de ser “María”, la amiga, la profesional, la pareja a ser la mama de, y está bien extrañar quien eras antes, eso no significa que no ames a tu hijo.

Las presiones sociales, tantos las explicitas como las implícitas, que nos llevan a sentir culpas. Culpa por trabajar, por no trabajar, por querer un tiempo para vos, si estas cansada o molesta. Muchas veces hay un “manual invisible” de la madre perfecta, una madre paciente, amorosa, energética, sacrificada y la realidad es que se vuelven estándares imposibles de cumplir

Otro lado b son las perdidas no reconocidas, perder el tiempo a solas con tu pareja, conversaciones ininterrumpidas, el sueño, el físico, las energías,

Los sentimientos contradictorios, es posible amar profundamente a tus hijos y extrañar tu vida anterior, dar todo por ellos y necesitar espacio para vos.

Sentirse agotada es parte de la maternidad. No solo hablamos del cansancio físico sino también del mental: recordar vacunas, los deberes escolares, actividades extracurriculares, alimentación y muchas otras más.

Hablar de las realidades no nos hace ser peores madres, al contrario nos permiten ser más auténticas, pedir ayuda cuando lo necesitamos, crear redes de apoyo reales, y cuidarnos mejor.

Si te sentis identificada con algo de lo que hemos hablado hoy, quiero que sepas que no estás sola. La maternidad es un viaje complejo, con altos y bajos, y está bien hablar de ambos.

Acompañar a una nueva mamá desde la empatía implica brindarle un espacio seguro donde pueda expresar sus emociones sin juicios ni presiones. Aquí te dejo algunas sugerencias:

Validar sus emociones (sin minimizar ni juzgar)

Escuchar sin dar consejos innecesarios

Ofrecer ayudas concretas:

En vez de decir «Si necesitas algo, avisame», ofrecé algo puntual:

  • «Te llevo comida lista para que no tengas que cocinar.»
  • «¿Querés que cuide al bebé un rato para que duermas?»
  • «Si querés, te acompaño a esa consulta con el pediatra.»

Respetar su proceso y sus decisiones

Cada mamá tiene su propio estilo de crianza. No la corrijas ni la hagas sentir que lo está haciendo mal.

Frase empática: «Sé que cada mamá encuentra su propia forma de hacer las cosas. Lo importante es que vos y tu bebé estén bien.

Ser un sostén emocional, no una fuente de presión.

Derechos de autor: Adriana Oser

Consultora Psicológica

adrianaoser@gmail.com

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