Explorando el poder de la retroalimentación y sus implicancias en el mundo corporativo”
En toda organización laboral, la crítica se despliega como una especie de danza entre la construcción y la destrucción. Como los hilos de un telar, la retroalimentación puede fortalecer los lazos entre colegas y equipos o puede desgarrar la tela misma de la moral individual o colectiva. Hoy: Crítica: Construir o destruir, esa es la cuestión.
El Poder de la Palabra
Imaginémonos, por un momento, que somos espectadores de una obra. El telón se alza sobre una escena donde las protagonistas son las palabras. Allí, la crítica constructiva emerge como una herramienta de transformación, es voz sabia y agradable que busca mejorar, expandirse. Aquí, líderes y colegas comparten observaciones con delicadeza, claridad y certeza. Así, se construyen puentes hacia el futuro, en medio de un diálogo donde el respeto y la empatía son las estrellas principales y donde cada idea aportada es un pincelazo en el lienzo de la mejora continua.
Entre Luces y Sombras
Sin embargo, a menudo en las organizaciones como en la vida misma, no todo fluye tan benignamente. La crítica destructiva se cierne como una sombra amenazante sobre el escenario. Se esparce como un veneno que corroe la confianza y el espíritu colaborativo, dejando cicatrices profundas en el tejido de la cultura corporativa.
Aquí, las palabras se convierten en cuchillos afilados, la retroalimentación, se transforma en un arma inútil, destructora y negativa. Y así se crea el caldo de cultivo perfecto para el chisme y hasta para la burla, que florecen en este oscuro rincón del escenario, alejándonos de ese ansiado futuro promisorio.
Pero ¿Qué sucede cuando los actores toman el timón de la narrativa para crear escenas en donde podemos danzar entre nuestras luces y nuestras sombras, donde la crítica se convierte en una danza de redención?
Aquí, los errores se ven como oportunidades y como aprendizaje y las diferencias se celebran como fuentes de innovación. La colaboración resuena más alto que el murmullo del descontento y es entonces que cada desafío se convierte en un paso más hacia el éxito colectivo.
La elección es nuestra, y en nuestras manos yace el poder de transformar la crítica en una herramienta para la creación, para el verdadero espíritu del trabajo en equipo, para movernos hacia un lugar más luminoso alimentado del aprendizaje mutuo.
Más sobre: Crítica: Construir o destruir, esa es la cuestión.
Según Chris Donnelly, podemos distinguir cinco grandes categorías alrededor del mundo de la crítica:
- Apertura positiva: Iniciar la retroalimentación recalcando los elementos positivos, en tono constructivo, de modo de propiciar un contexto adecuado para la devolución.
- Retroalimentación constructiva: Enfocarse de manera específica y concreta en áreas aptas de mejora, siempre en tono constructivo.
- Sugerencias de mejora: Ofrecer recomendaciones concretas para cada una de las áreas a mejorar.
- Refuerzo positivo: Finalizar la retroalimentación en tono positivo, recalcando los logros, la dedicación y las habilidades demostradas, expresando confianza en que las mejoras serán alcanzadas.
- Estímulo y apoyo: Todo buen líder o colega, será capaz de brindar aliento e incentivar el próximo paso.
Esta autora ha recibido críticas maravillosas a lo largo de sus intentos, esfuerzos, proyectos y aventuras laborales y personales.
Ha recibido crítica constructiva, integradora, colaborativa.
Pero también ha recibido de la destructiva.
Y, a pesar de la molestia inicial, ha sabido poner esas palabras hirientes bajo una gran lupa, analizarlas con esmero y aplicar mejoras pertinentes. Pero también, esta autora, ha tenido la inteligencia emocional de recordar una frase que su abuela supo alguna vez decirle al oído cuando de pequeña había sufrido algún bullying escolar: “Mi hermosa pequeña, para aquel que te hiere, podrás simplemente responderle que lo sientes mucho, puesto que muy infeliz debe de sentirse, para mostrase tan cruel”.
Mercedes Lagos

Coach Ontológico
pippa.lagos@gmail.com

