Comprender las causas para acompañar mejor
La ansiedad se define como una reacción psicológica normal que nos prepara frente a posibles peligros; nos permite anticipar una amenaza futura. Sin embargo, cuando se presenta ante estímulos que no suponen un riesgo real o con una frecuencia e intensidad superiores a las que la persona puede procesar, se transforma en patológica, afectando física y psicológicamente a quien la padece.
Diversos estudios indican que la prevalencia de trastornos de ansiedad en personas con TEA es significativamente mayor que en la población general (Skokauskas & Gallagher, 2010). Asimismo, se estima que la co-ocurrencia entre TEA y trastornos de ansiedad se sitúa aproximadamente entre el 40 % y el 50 % (Van Steensel et al., 2011; Kerns & Kendall, 2012).
Afortunadamente, cada vez contamos con más relatos autobiográficos de personas con TEA que describen cómo la ansiedad, la confusión o el miedo constituyen sentimientos predominantes. Los altos niveles de ansiedad pueden ser el detonante de muchas conductas contextualmente inadecuadas, como se ilustra a continuación en el relato de Samuel, vamos a ver que muchas veces, principalmente en niños, se presentan a su vez dificultades para narrar sucesos de la vida cotidiana o experiencias personales (aunque tengan un nivel de lenguaje fluido, no logran expresar qué les sucede o qué sucedió).
“En el jardín me hacían bullying y las señoritas no hacían nada; me pegaban en el pecho, me mentían y yo les creía, no entendía qué pasaba. Mis papás fueron a reportarlo, pero les dijeron ¡Samuel es muy exagerado¡. Volver al jardín me daba miedo; hasta lloraba y pateaba para que no me lleven, pero no sé por qué no les contaba, solo lloraba. Recién ahora les empecé a contar lo que pasaba”, comenta Samuel, de 14 años, con diagnóstico de TEA.
“Me hace mal no saber qué va a pasar después. En mis vacaciones me hago una lista de todo lo que pienso hacer; claro, me tengo que adaptar como puedo a que otros tengan que hacer cosas diferentes o no quieran, pero prefiero que me digan las cosas claras. Me confunden mucho con frases como ‘yo voy a estar siempre’ y no están, o ‘después vemos’. ¿Qué es después vemos?”, relata Carola, adulta con TEA, en referencia al estado de confusión constante en el que vive.
“Cuando se acercan siento que me quema la piel, me duele la cabeza, no puedo parar de llorar… quiero hablar pero no puedo, quiero salir pero no me puedo mover”, cuenta Abril, de 12 años, al describir episodios de crisis por sobrecarga cognitiva y sensorial en el salón de clases.
Jaime se dejaba sangrando los dedos de las manos; no salía al recreo porque debía tener todo copiado en clase; allí Pasaba desapercibido. En casa, cruzaba la puerta y comenzaba a golpearse para intentar regularse.
Los anteriores son pacientes reales con nombres ficticios. A continuación, se exponen los principales factores detonantes de la ansiedad en el autismo:
El entorno social: pobre dominio de las relaciones sociales, escasas habilidades comunicativas, limitada comprensión y tolerancia por parte de los otros.
El entorno físico: sobrecarga estimular, entornos poco predecibles y con cambios no anticipados.
El perfil cognitivo: excesivo perfeccionismo, dificultad en los procesos de solución de problemas, pensamiento rígido y basado en asociaciones, dificultades en la toma de decisiones.
Los aspectos fisiológicos: problemas de sueño, alergias alimentarias, problemas gastrointestinales y otras enfermedades crónicas.
(Paula, I. (2015). La ansiedad en el autismo. Alianza Editorial.)
Las personas con TEA suelen reaccionar de manera diferente y, muchas veces, más intensa frente a situaciones con carga emocional. Estas respuestas suelen interpretarse como inapropiadas o desproporcionadas cuando, en realidad, reflejan dificultades en la autorregulación emocional. Además, suelen necesitar más tiempo para recuperar el equilibrio luego de un episodio de desregulación. Muchas veces no se les concede ese tiempo, exigiéndoles continuar respondiendo a situaciones que resultan desafiantes para ellos.
Esta combinación —mayor intensidad emocional, escaso repertorio de estrategias regulatorias y tiempos insuficientes de recuperación— incrementa su vulnerabilidad frente a episodios de ansiedad.

Psicóloga infantojuvenil orientación TCC / Especialización en Autismo
ESDM, PEERS, IMPACT, SMILE, Master ABA
IG: elesteherman.psicologa

