Acompañando los cambios de etapas en la escolaridad de nuestros hijos

Acompañando los cambios de etapas en la escolaridad de nuestros hijos

Se acerca fin de año escolar, y vamos cerrando ciclos.

Si bien los niños/as continuamente están en proceso de adaptación a cada nuevo desafío, sabemos que hay ciertos puntos de transición críticos, como por ejemplo el paso del jardín a la primaria, de esta a la secundaria o terminar el colegio y pensar en seguir estudios universitarios.

Estos momentos de la vida son bisagras, que abren puertas, movilizando sentimientos contradictorios no solo en los protagonistas sino que también en las familias.

Suelen ser particularmente estresantes, requieren apoyo y comprensión especial!

La familia, también vivencia el final de un ciclo, porque el crecimientos de los hijos/as van marcando el paso del tiempo en los adultos.

Por otra parte no se vivencia de la misma manera, cuando el hijo/a mayor termina una etapa, pero aún quedan otros/as hijos/as que aún no las han transitado. Como cuando el/la menor de la familia culmina un ciclo.

Es la familia la que se despide de esa etapa escolar, sabiendo que no volverán a transitarla desde el lugar de padres.

Como todos los cambios en la vida, despiertan sentimientos contradictorios, alegría por el crecimiento, y un poco de angustia porque este niño/a ya está dejando paulatinamente de ser tan pequeño/a.

¿Por qué duele un poco esto?

Porque comenzamos a advertir que ya no seremos sus ídolos sus padres, madres, perfectos y que paulatinamente irán eligiendo otros modelos, hasta alcanzar el propio que seguramente tendrá algunas cosas nuestras y otras diferentes, intentando no repetir modelos que no les gustaron.

Todo esto en la medida de cada edad.

¿Cuál es el rol familiar en estos momentos?

Acompañar, contener, pero sin perder la dimensión de lo que cada etapa implica.

Tener claro que los que están viviendo esto son ellos, y que nuestras ansiedades, angustias, miedos, los transmitimos más allá de las palabras.

Cuando los/as comenzamos a notar especialmente inquietos, nerviosos, es momento de poner palabras, y sentarse a conversar validando sus sentimientos.

Por ejemplo podemos contarles acerca de nuestros recuerdos, de las vivencias propias, de este modo nos historizamos y les transmitimos algo del orden de lo familiar, rescatando desde nuestra propia historia los sentimientos, que ellos/as hoy están experimentando.

Lic. Claudia Buleczka

Lic. Andrea Grinberg

Somos Infancia

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2 comentarios sobre «Acompañando los cambios de etapas en la escolaridad de nuestros hijos»

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