Una tríada poderosa: emociones, pensamiento y atención plena

Parte 1

¿Qué es la atención plena para niños?

Es la conciencia emocional, la que nos capacita para gestionar lo que sentimos y lo que pensamos, para poder rediseñar los recursos emocionales necesarios. Que mejoren nuestras acciones y enriquezcan nuestros pensamientos y sentimientos.

Es importante que los niños aprendan a interpretar los mensajes que reciben del cuerpo y del corazón, para comenzar a distinguir la información que les brindan los mensajes emocionales y los mensajes biológicos.

Es imprescindible, que los niños reconozcan, que es el cuerpo, el escenario en el que ocurren las emociones y los pensamientos que se originan de lo que vivimos y experimentamos día a día.

Una herramienta muy interesante es el Mindfulness

Es, la atención plena, la que nos permite realizar esta lectura emocional para descubrir qué sentimos, qué pensamos, qué sucede en nuestro cuerpo con lo que nos ocurre, para saber qué hacer para potenciarlo a nuestro favor.

Con los niños y en la escuela, podemos incluir actividades de meditación sencillas que los inviten a relajarse y aquietar sus mentes para descansar del trabajo en el aula y energizarse para más actividades. También puede ser útil para reconocer emociones y trabajar con ellas.

Los niños deben entender estas prácticas como actividades simples y renovadoras, que se les explicará con más o menos información y detalles, según las edades.

Vamos a proponer que los niños intenten dedicar algún tiempo a mantenerse en silencio y concentrados, con el propósito de poder descubrir: ¿Qué sienten?, ¿Qué les pasa? ¿Qué cosas los alegran y cuáles los enojan?, etc. para poder empezar a enseñarles a observar qué sienten en su interior y cómo pueden observar sus sentimientos, emociones y pensamientos, para brindarles la posibilidad de que puedan modificar lo que les hace mal.

Con los niños, simplemente intentaremos invitarlos a dedicar algunos momentos a descubrir las sensaciones, percepciones, sentimientos y pensamientos que aparecen, cuando permanecemos en silencio y nos concentramos en sentir en el aquí y ahora, para incorporar, en el niño un hábito sencillo y simple para descubrir los procesos de introspección y de auto reflexión, procesos vinculados directamente con la concentración.

¿Cómo conseguir la atención plena?

La idea fundamental es la de aquietar los pensamientos y la mente, actividad que podríamos definir como meditación.

El famoso maestro hindú, Swami Paramananda (1884-1940) establece una diferencia entre concentración y meditación. La concentración consiste en fijar la mente en un objeto o actividad particular, en la concentración interviene la mente; la meditación, en cambio, es dejar fluir la mente, y puede dejarse fluir, también, al principio, motivada por un objeto o situación.

Ambas son importantes para el desarrollo del niño y resulta interesante la distinción para poder practicarlas conociendo su especificidad, pero pueden utilizarse indistintamente cuando se comienza a trabajar con niños, con el único objetivo de que no las tomaremos en esta práctica por separado, sino que las utilizaremos en forma complementaria y hasta como sinónimos, ya que ambas se complementan con el objetivo de que los niños logren agudizar la percepción que tienen de ellos mismos, de su cuerpo y de su mente. La meditación/concentración, entonces, nos invita a relajar el cuerpo y la mente, para que ésta vaya donde quiera, quedando involucrados también, en esta práctica, el corazón y todo el ser del individuo.

Silvina Edith Tomé

Somos Infancia

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