Intervenciones posibles
Luego de compartir un artículo respecto a la necesidad de respetar el cuerpo de los niños, una persona preguntó: «¿Cómo pedir a los adultos que respeten su cuerpo? ¿Qué decir sin ofenderlos?»
Lo primero que me genera esta pregunta es otra pregunta: ¿Por qué nos importa que las personas se ofendan cuando defendemos y protegemos a nuestros niños? Ojo que me incluyo en ese malestar… suelo sentirme incómoda también al momento de preservar a mi bebé de besos y caricias ajenas. Creo que el problema no está en nosotros… en tener que explicar porqué no aceptamos ciertas conductas, sino en los adultos que actúan como si fuera lo más natural tocar o besar bebés ajenos, sin anticipar o pedir permiso.
Para entender ese tipo de comportamientos me gustaría recordar que hasta hace no mucho tiempo los niños eran considerados objetos. Por ejemplo en el ámbito jurídico, eran objetos de tutela.. es decir, se decidía por ellos. La ley del Patronato o ley Agote habilitaba la intervención judicial para «menores autores o víctimas de delito» o en caso de encontrarse «en abandono material o moral o peligro moral». Se suspendía el derecho de los padres a la patria potestad y un juez quedaba habilitado para disponer del niño. Las medidas correctivas no se diferenciaban de las asistenciales. Los niños no tenían voz ni derecho a defensa.
Esta Ley N.º 10.903 (del Patronato de Menores), se deroga en el año 2005 y se sanciona la Ley nacional Nº 26.061 (de Protección Integral de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes). A partir de ese momento se considera el interés superior del niño, reconociéndolo como sujeto de derecho y merecedor de respeto. Se establece como objetivo su desarrollo pleno y el Estado asume la responsabilidad de garantizar sus derechos de manera acorde a los valores familiares, comunitarios y culturales.
Esta situación cambió notablemente la concepción respecto a la infancia y a la niñez. Cambió, en mi opinión, en la teoría ya que en la práctica aún nos queda mucho camino por recorrer.
¿Qué tiene que ver esto con el tema de este artículo?
Creo que si tenemos estos movimientos presentes y defendemos nuestros derechos como adultos responsables de crianzas y los derechos de nuestros niños, quizás nos resulte más sencillo intervenir en aquellas situaciones donde nos sentimos incómodos.
Los niños no pueden seguir siendo considerados muñecos, objetos de los adultos en ningún sentido y eso incluye las caricias, los besos, los abrazos… aunque sean demostraciones de afecto, si no estamos autorizados por ellos o sus mapadres, tendremos que aguantarnos esas ganas y pensar nuevos modos de transmitir nuestro cariño.
Comparto aquí algunas posibilidades de cómo intervenir. Tengamos en cuenta que las mismas dependerán de cada familia y situación en particular:
- Poner en palabras: «disculpame pero prefiero que no lo beses/toques.. estamos siendo cuidadosos con su salud…», «
- Recurrir a un tercero desde el discurso: «su pediatra nos recomendó que no lo toquen/besen»…. «el otro día leí que … recomendó que es mejor no besar/tocar a los bebés/niños por….»
- Mencionar los riesgos: «estamos enseñándole desde pequeño que nadie puede tocarlo sin su consentimiento, así ayudamos a prevenir el abuso sexual infantil». «Sabías que besando a los bebés podemos transmitirles virus, por ejemplo el herpes?
- Si está en el cochecito, tener el plástico protector (el de la lluvia) puede actuar como cierto freno.
- Si está a upa, nuestro cuerpo puede oficiar de mediador entre el bebé y los besos/caricias ajenas.
- Explicarle a nuestro bebé/niño que actuando así estamos defendiendo su lugar de sujeto y que en cuanto pueda expresarse verbalmente el también colaborará en este proceso.
- Dar el ejemplo. Cuando entremos en contacto con otros bebés no tocarlos sin permiso y explicitar porqué nos parece importante actuar así.
¿Pusieron alguna en práctica? ¿Se les ocurre alguna otra?
Construyamos juntos
Lic. Virginia Ruiz
Prof. Nivel Inicial y Nivel Primario
Psicopedagoga, especialista en Intervención y Estimulación Temprana
IG: @pamaternarte_infanciaycrianza

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