Hablando del aprendizaje, es importante tener en cuenta, que el mismo no comienza en el colegio, ni concluye en él.
El aprendizaje formal es el que empieza en la escuela, pero no termina nunca a lo largo de nuestras vidas.
Los chicos, aprendieron muchas cosas antes de ingresar al colegio.
Tuvieron que aprender a comer, a controlar esfínteres, a caminar, esto desde los funcionamientos básicos para la vida. Los mismos se denominan: Ritmos biológicos.
La importancia de primeras vivencias, en aquellas experiencias de encuentro con otro significativo (que puede ser madre, padre, o la persona que lo crie.) que actúa como mediador entre el niño y el mundo.
Nos referimos acerca del pedido tan frecuente en la actualidad: El psicodiagnóstico, desde los colegios, para ver que le sucede a un niño o niña que se dispersa, y parecería tener problemas de aprendizaje.
Tomamos en cuenta que cuando un niño ingresa al colegio tiene una oportunidad, ya que despliega algo de lo propio en una relación dialéctica con otro y sus experiencias previas, familiares son las que dan soporte para que este niño pueda o no aprender.
Pensemos la importancia que tiene entonces este nuevo encuentro con otros que puedan ofertarle algo distinto y que posibiliten el acceso a algo ubicado como nuevo, y reconociendo a quien enseña como portador de un saber. También el que aprende posee saberes previos.
Cabe destacar por otra parte que estas generaciones aparte de ser nuestros hijos, son hijos de la inmediatez. Todo es ya, sin necesidad de esperar, lo que en muchas situaciones les funciona en contra, especialmente si tomamos en cuenta que el aprendizaje es un proceso que requiere de tiempos, errores, y tolerancia a la frustración.
Muchas veces los padres sienten que deben satisfacer inmediatamente los deseos de su hijo, y no se frustre cuando algo no puede lograrlo, como si la frustración no formara parte de la vida, y del desarrollo del individuo, pensando que no poder algo nos sirve para crecer.
La cuestión sería empezar a preguntarnos desde casa, cómo podemos ayudarlos, que cuestiones podemos repensar.
Si bien cada familia, cada casa tiene su propia historia, y no hay recetas para esto.
Cabe pensar, algunas situaciones que podrían favorecer estos aspectos.
Tomar en cuenta esto de la tolerancia a la frustración valorizando el lugar de autonomía de los niños, dándoles oportunidades dentro de lo cotidiano para que resuelvan cosas. Esperar sus tiempos, si algo no les sale, dejar que busquen modos diferentes de resolución.
En el apuro cotidiano muchas veces se escapan oportunidades significativas, que podrían ayudar en estos aspectos.
Ejemplo de esto es el famoso chat de mamis solicitando la tarea que no llegó a copiar.
Nuestra propuesta es que ella o él mismo se ocupe de pedirla por mensaje de wp.
Nos preguntamos ¿Quién es el que educa? ¿El padre? ¿La escuela? ¿Quién es el que pone orden en la cotidianidad de la vida familiar?
La relación de Asimetría es necesaria para la constitución psíquica del niño/a, partiendo de los cuidados necesarios del otro como figura protectora que puede y sabe cuidarlo. Cuando esto no se construye de este modo, es decir, no existe la diferencia entre niño/adulto, sucede que el niño se siente depositario de un poder que lo supera , que lo deja sin sostén, sin saber ¿qué hace con tanto?
¿Cuál es la función del padre/madre? Entre otras sería: alojar, sostener, educar, dar amor poniendo límites a determinadas situaciones que los desbordan.
Entonces se delega en el colegio esta función de autoridad, pero este niño no lo ha construido y le resulta costoso enmarcarse en una legalidad escolar que aún no tiene y no reconoce como tal.
La escuela intenta ocuparse de esto que la familia no logró aún, creando un marco con leyes propias a las que este niño tiene que acatar.
Pareciera que frustrarlos y decirles que “no” conlleva un sufrimiento que deberíamos preguntarnos de quién es? es del niño a quien no se le compran esas figuritas? O del adulto que teme por la pérdida del amor o de ese falso reconocimiento de la jerarquía?
Desde nuestro posicionamiento consideramos importante acompañar a los niños para que vivencien sus infancias brindándoles tiempo, escucha, juego y bordes bien sostenidos y marcados.
Queremos destacar que en el momento de la consulta, priorizamos escuchar a la familia, más allá del reclamo escolar, intentando ir armando juntos estrategias, para favorecer estas situaciones.
Es importante establecer si el niño necesita o no ingresar a un tratamiento, dado que muchas veces se puede resolver sin necesidad de que esto suceda. Dando lugar a la palabra de sus padres.
Cuando es necesario realizar entrevistas con el niño, o la niña, la mirada es integral de ese sujeto, se intenta establecer el origen de sus dificultades, buscando un camino para que logre resolverlas.
No acordamos con diagnósticos, que cierren puertas y estigmaticen, tan de moda en estos tiempos.
Siempre pensamos que un niño es un sujeto en construcción, o sea “va siendo”
Si lo dejamos fijado a un punto le cerramos la posibilidad de cambios, ya que el niño o niña comenzara a acomodarse en ese lugar apropiándose de ese rótulo.
Resulta importante no dejar pasar el tiempo y más allá de los pedidos escolares, los padres somos los que nos damos cuenta que algo necesita ser atendido o escuchado desde otro lugar.
Hacer una consulta no significa siempre entrar en un largo tratamiento, sino poder preguntarse sobre eso que nos inquieta en algún momento.
Lic. Andrea Grinberg / Lic. Claudia Buleczka
Psicóloga / Psicopedagoga
Pagina web: https://psiconfiar.com
andrea@psiconfiar.com / claudia@psiconfiar.com

Revista online dedicada a salud integral, crianza y calidad de vida.
Más de 500 profesionales de todas las áreas nos acompañan.
info@somosinfancia.com.ar
Ig: @revista.somosinfancia

