Adolescencia y vocación
Para muchos chicos y chicas es la primer decisión importante y propia que deben tomar.
En la decisión de la carrera intervienen muchos factores: la historia familiar, las expectativas propias y de la familia. Las exigencias. La autoestima. Los gustos personales. La idea de futuro.
La adolescencia se caracteriza por ser una etapa de muchas angustias. Esto dificulta mucho la idea de vocación y de elección.
Muchos chicos y chicas piensan que con la elección de una carrera están determinando toda su vida y su futuro, es imposible decidir eso y menos a los 17 ó 18 años.
¿Qué podemos hacer los adultos?
Acompañar. Delimitar el conflicto, acotarlo.
Es muy importante centrar la elección de una vocación exclusivamente en el trabajo futuro y en el conocimiento. La personalidad, la identidad de cada uno tiene relación con aquello que elegimos, con nuestra carrera pero no se limita a eso. Somos mucho más que un título, una tarea o una etiqueta.
Tampoco podemos olvidar que la vida es larga, que uno cambia, que las personas y los ámbitos en los cuales estamos también nos cambian. Explicar que no se trata ni de una decisión definitiva ni determinante, lo que hoy nos gusta o nos alegra tal vez mañana nos fastidie o nos angustie. No hay decisiones definitivas respecto de la vocación.
También es fundamental que les expresemos a nuestros hijos e hijas que la valoración y el amor no dependen de los resultados de exámenes ni títulos.
Marina Halperin
Lic. en Psicología

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