Proyecto de vida y salud emocional

Toda persona tiene una vocación o misión específica en la vida. Toda persona debe llevar a cabo un destino concreto que exige su cumplimiento. Por ello es irreemplazable, y su vida, irrepetible. De este modo, la tarea de cada persona es única así como la oportunidad específica de realizarla”

«El hombre en busca de sentido» (Viktor E. Frankl)

El concepto sobre la construcción del proyecto de vida, muchas veces se pone hacia la llegada de una determina etapa evolutiva. Siendo los adultos quienes interpelamos a los adolescentes sobre su futuro. Sin embargo, el proyecto de vida se construye a lo largo de la vida, funde sus cimientos en la primera infancia, con aquellos que nos llevan de la mano, y que luego, con las mismas manos nos invitan a volar. Hoy: Proyecto de vida y salud emocional

Las manos familiares. Esas que sostuvieron a la entrada del jardín, las que curaron golpes y raspaduras. Las que sentenciaron ante una baja calificación, las que ofrecieron el alimento diario, el trabajo y la entrega de cada día, esas mismas manos, sostienen, modelan y perfilan, el proyecto de vida.

Mucho se teoriza sobre cómo encarar un proyecto de vida satisfactorio. Y eso, no puede predecirlo nadie, pero si puede gestar sus bases en la familia.

La disciplina es uno de los primeros cometidos en los padres hacia sus hijos, ¿Qué buscan los padres? Que los hijos sepan distinguir lo correcto de lo incorrecto, que logren discernir el deber, el juicio ético, la elección, la cooperación, la mirada sensible al Otro (Leach,1995, p. 152-153).

Por otro lado, la educación emocional, es necesaria en la base de la formación de un proyecto personal.

La vida en la infancia transcurre entre pares, y estos pares, cargan cada cual con las conductas de cada familia. Si se forja la mirada del niño desde pequeño, aun, en situaciones extremas, el niño se inclinará por aquellos deberes y responsabilidades, elección de la virtud. Que si son asumidos en primer lugar en los padres, y puestos al servicio de la educación en sus hijos, forjará su materialización en cada paso de su crecimiento.

Aquello que se espera que se proyecte es, su propia realidad cargada de sentido. Sentido de trascendencia y de autodeterminación. Una vida desde el inicio cargada de sostén y educación en la virtud es aquella vida que con sentido se podrá desplegar y que podrá vivirse en felicidad.

Bibliografía

Frankl, V. E. (1946). El hombre en busca de sentido. Herder / Leach, P. (1995). Los niños, primero: Todo lo que deberíamos hacer (y no hacemos) por los niños de hoy. Paidós.

Escrita por: Paula Ayala

Lic. orientación familiar

paulanayala@hotmail.com


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