La muerte… De todos los miedos, ¿el más temido?

La muerte ha sido un tema central de muchas corrientes filosóficas a lo largo de la historia, y la filosofía estoica no es la excepción. Los estoicos, escuela de pensamiento iniciada por Zenón de Citio en el siglo III a.C., desarrollaron una serie de ideas y prácticas para enfrentar y comprender la muerte desde una perspectiva distinta y creativa. Hoy; La muerte, de todos los miedos, ¿el más temido?

Para los estoicos, la muerte es simplemente una parte de la naturaleza, un evento natural que, en teoría, que no debería ser temido.

A diario nos enteramos de personas que mueren, o experimentamos la dolorosa partida de seres amados. Vemos flores marchitarse, plantas morir, mascotas y toda clase de seres vivos abandonar la existencia. La verdad es que cada día nos enfrentamos con la muerte, incluso por el solo hecho de pensar en ella.

Marco Aurelio, uno de los emperadores romanos más reconocidos y noble representante de la filosofía estoica, escribió en sus "Meditaciones": “La muerte es una disolución de los elementos que componen el cuerpo humano”. Al igual que todo en la naturaleza, los elementos se transforman y se reciclan. La muerte, entonces, no es más que una transición.

Sin embargo, muchos seres humanos se angustian ante la idea de la propia muerte. Nos atemoriza, claro, dejar esto que conocemos bien, esto del vivir cotidiano. Y nos preguntamos acerca de ese momento, cómo será, si habrá sufrimiento, si acaso algo vendrá después. Esa idea extraña de concebir la no existencia propia es sin duda un interrogante difícil de comprender y muchas veces, de aceptar.

Por eso es por lo que propicio la idea estoica de creer firmemente y con fe, que el propósito de la vida es el de vivir en acuerdo con la naturaleza y la razón, desarrollando la virtud de honrar la vida con cada acción y cada conexión con el mundo.

Epicteto, otro destacado filósofo estoico, argumentaba que lo que realmente importa es cómo vivimos, no cuánto vivimos. La virtud y el carácter son las cualidades que definen nuestra vida, y ellas no se ven impactadas por el hecho de que alguna vez, vamos a dejar de existir.
Una de las enseñanzas centrales del estoicismo es la dicotomía del control: la distinción entre lo que está bajo nuestro control y lo que no. La muerte claramente cae en la categoría de lo que no podemos controlar. Los estoicos nos enseñan que debemos enfocar nuestra energía y atención en las cosas que podemos controlar (nuestras acciones, juicios, expresiones verbales y emociones). Y aceptar con serenidad aquellas que no podemos entre las cuales, se encuentra, por supuesto, la muerte.

Dijo, sabiamente, Epicteto: «Deja de preocuparte por cosas que están fuera de tu control. La muerte, como todas las cosas fuera de nuestro control, debe ser aceptada con ecuanimidad.»

En este sentido, los estoicos practicaban una forma de meditación conocida como «Memento Mori», que significa «recuerda que morirás». Reflexionar regularmente sobre la muerte tenía el propósito de reducir su poder de intimidación y de recordarnos la urgencia de vivir una vida virtuosa.

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Al mantener la muerte en perspectiva, los seres humanos logramos apreciar más plenamente la vida y las oportunidades para ejercer la virtud.

Sí, justamente, porque la muerte es inevitable. se nos impone salir del drama, abandonar la queja inútil, evitar la crítica destructiva que hacemos de los otros, salir del papel de víctimas y empezar a vivir, este mismo minuto. Aprovechando así, del día que se nos presenta, del sol o de la lluvia, de nuestro cuerpo que responde a nuestros mandos, de nuestros seres amados que en ocasiones damos por sentados.

Sí, debemos empezar a vivir ya, porque el tiempo es finito, porque hoy sí estamos aquí y tenemos a nuestra disposición cientos de posibilidades y de elecciones sabias.

La filosofía estoica ofrece una perspectiva única y poderosa sobre el miedo a la muerte. Al tratarla como una parte natural del ciclo de la vida, enfatizar la importancia de la virtud sobre la duración de la vida, y practicar la aceptación de lo inevitable, los estoicos desarrollaron una actitud serena y racional hacia la muerte, que te invito a incorporar a tu vida.

Este enfoque no solo nos ayuda a mitigar el miedo a la muerte, sino que, aún más importante, nos incentiva a vivir. Porque de eso se trata, del hoy, de este instante, de este bocado que disfrutarás o de esa caminata que darás por el parque.

«No es la muerte lo que un hombre debe temer, sino nunca comenzar a vivir de verdad.» – Marco Aurelio

Mercedes Lagos

Coach Ontológico

pippa.lagos@gmail.com

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