Es bastante frecuente que a partir del año (a veces antes o después) nuestro hijo se vuelva selectivo y muestre desinterés por alimentos nuevos.
¿Qué hacemos nosotros ante ésta situación? ¿Qué nos recomiendan hacer?
Uno de los factores
decisivos es revisar cómo comemos (y comíamos) nosotros mismos. Mantener (o
empezar) buenos hábitos, porque, como repito siempre, es el ejemplo la mejor
herramienta a futuro, y lo más difícil de sostener.
¿Caemos, por desgano, por falta de motivación, en decisiones poco saludables?
Si nosotros no nos hemos
amigado con los alimentos, con la cocina, con la innovación y el quiebre de
nuestra neofobia, ¿cómo pretender que ellos, que son nuestro espejo, lo hagan?
¿Sólo porque lo decimos?
Siguen nuestros pasos, no nuestras palabras.
La neofobia y la selectividad no son un castigo. Son una oportunidad. Nuestra oportunidad para deconstruir y conquistar el terreno cedido a las multinacionales.
Con pasos pequeños,
modificar la alacena, no comprar paquetes, cocinar simple, lo «rico»
lo vamos construyendo y es cultural.
Y darles espacio. Es una buena edad para que empiecen a ayudarnos en la cocina
y en las compras, ser partícipes los motiva a comer y compartir.
Cuando un niño no sale de
3-4 comidas favoritas, a veces dicen «si le cocinas lo que le gusta nunca
va a querer comer otra cosa».
Pero no es realmente tan extremo, y les cuento por qué.
Creo en el poder del ejemplo. En usar aquello que comen como vehículo de
nutrientes y en mostrar que otros alimentos son deliciosos y los disfrutamos.
Creo en la magia de hacerlos partícipes de la cocina sin mentirles y pedir su
opinión y creatividad con nuevas recetas, elegir juntos un ingrediente nuevo
que llame la atención y agregarlo en algo que les guste.
Lo creo porque es lógico, respetuoso, menos tenso, entendiendo que hay motivos naturales en sus elecciones que escapan a nuestro criterio (siempre que las opciones que hayamos ofrecido desde el inicio de la alimentación complementaria sean saludables, ojo, no hablo de postres lácteos y galletas de paquete, si no de arroz y milanesas, de comida casera).
Hoy es probable que nuestros
pequeños sólo elijan «orgánicamente», eso con mayor densidad calorica
y que se adapta a su apetito.
Pero un día, no sólo sus necesidades serán diferentes, si no también su
capacidad de comprensión.
Si nos cerramos en cocinar sólo lo que comen, o al revés, a un «comé eso
que hay o no comas nada», no hay aprendizaje en ninguna dirección.
Algo ligado al método llamado Baby-Led Weaning, mucho más que ofrecer en bastones, es la de sumar al bebé a la mesa familiar. Esto implica que nos acompañe desde el desayuno, y, por lo tanto, que debamos modificar nuestros propios hábitos. Es una buena oportunidad para replantearnos como ejemplo.
Lo más probable es que no coma todas las veces, pero va a tener más oportunidades de explorar y practicar sus habilidades, adaptarse a la rutina familiar, comenzar por su cuenta el reemplazo de tomas de leche por otros alimentos.
En algunos períodos muy sensibles del crecimiento del bebé, o porque está enfermo, o por dentición, o simplemente porque está selectivo, solemos preocuparnos.
Necesitan grasas y calorías saludables, nutrientes como el hierro, etc ¿dónde están esos nutrientes?:
*Suelen optar por carbohidratos, elijamos granos integrales y legumbres (arroz yamani, fideos integrales, harinas de quinoa o garbanzos, etc).
*Incorporemos aceites vegetales nobles: oliva, coco.
*Sumemos frutos secos y semillas triturados: almendras, girasol, sésamo, chia… A lo que sí come.
* No nos obsesionemos con el horario: lactancia, y alimentos saludables a su alcance para colaciones. Uno come cuando tiene hambre.
* Si rechaza frutas y verduras, no insistamos, son saludables, pero lo menos calorico del menú.
* El «plato
equilibrado» que corresponde al bebé, es su elección, no midamos con el
mismo parámetro que para adultos
Decide cuándo, cuánto y qué comer, siempre que le demos la oportunidad de
hacerlo.
Cada una de las ingestas que distribuimos a lo largo del día, tiene que ser una opción saludable y nutritiva, recordando que nuestro bebé no está a régimen si no creciendo continuamente, y es nuestra oportunidad para ofrecer sabores diversos entre los que más adelante hará sus propias elecciones.
Natalia Rimondino
@naty.crianzasur
Asesora BLW, lactancia materna, Alimentación consciente. Doula

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