Cuando los padres conviven tienen clara pese a las diferencias, la filosofía que acordaron llevar con respecto a los hijos. La pareja posee reglas en común, no siempre explícitas sobre las cosas que sus hijos pueden o no hacer. Hoy: ¿Se puede compartir la parentalidad después del divorcio?.
Por ejemplo, el tiempo que los niños usan los dispositivos electrónicos, si se realizan o no las tareas del colegio antes de jugar o mirar TV, lavarse los dientes antes de acostarse, preparar la mochila para el día siguiente, no decir malas palabras, etc. Pero ¿qué pasa con estos acuerdos cuando la pareja se separa? ¿qué decisiones y situaciones deben seguir afrontando juntos como padres pese a estar divorciados como pareja?
Los hijos no son los responsables de la separación de sus padres, y tienen derecho a tener una familia. Que ahora es diferente, pero que necesitan como marco de referencia y para sentirse contenidos afectivamente. Esto se puede lograr sólo si los padres pueden seguir ejerciendo su rol de manera constante y cotidiana.
Cuando la separación es muy reciente el dolor se mezcla con la bronca y es muy difícil aprender a ser padres separados, aunque todavía cooperando. En los hombres, que son generalmente los que dejan el hogar, se da también la preocupación por saber qué va a pasar con el vínculo con los hijos y con las nuevas relaciones que puedan tener. Por el otro lado se encuentran las mujeres que sienten el vacío que en la casa dejó el marido y tratan de suplirlo frente a los hijos, hecho que genera una sobreexigencia desproporcionada.
Es necesario apuntar a un cambio de la relación, a una transformación. Buscar nuevas opciones que posibiliten seguir teniendo un proyecto conjunto como los padres que siempre seguirán siendo, lo que implica cooperación en lugar de antagonismo.

Este cambio supone recorrer un largo camino, lleno de obstáculos, pero posible, y que en definitiva posibilita que los hijos no sufran las consecuencias de un divorcio destructivo. Lo primero que hay que recordar es que aquél que ya no elegimos como pareja, sigue siendo el padre o la madre de nuestros hijos y que la infancia se sostiene con imágenes parentales. Es vital para un niño sentir que más allá del divorcio, puede seguir contando con los dos padres.
Ser padres cooperativos también significa seguir compartiendo tanto los buenos momentos, como las responsabilidades y obligaciones.
Por ejemplo, frente a la enfermedad de un hijo ¿tiene que ser siempre el padre residente quien asuma la responsabilidad de los hijos cuando no pueden acudir al colegio, o se pueden compartir esas tareas?. La cooperación puede generarse más fácilmente en la realización de tareas y objetivos específicos. La vida cotidiana nos enfrenta con situaciones que son mucho más fáciles de resolver si se cuenta con el otro.
El tener una buena predisposición y una adecuada percepción de las necesidades de los chicos ayuda a la hora de acordar todo lo vinculado a sus vidas. No es una tarea fácil, pero vale la pena si deseamos una infancia feliz para nuestros hijos, más allá del divorcio.
Derechos de autor: Marisa A. Pérez Labat

Lic. en Psicología /Decodificación Bioemocional / Neurodecodificación laboral
Neurocoach de ingenio / Terapia de regresiones

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