Hoy: Reflexiones de Fin de Año
Se acerca el fin de año… y me surgen algunas reflexiones en torno a las tecnologías de la comunicación e información. En relación a la incidencia que puede tener en la vida de las personas, el uso que se hace de ellas. Titulamos a esta nota: Reflexiones de Fin de Año
En la actualidad existe una tendencia generalizada de “culto de la imagen”, momentos captados por una pantalla, donde “todo es lindo, perfecto, no existe el conflicto familiar, ni emociones negativas” compartida luego en las redes, como momento alcanzable/ inalcanzable a la vez.
Inmersos en un paradigma en el cual, prima la inmediatez, la prisa, el consumo globalizado. Las tecnologías de la comunicación e información (TICs) atraviesan la vida diaria de los sujetos.
Por otro lado además, en consonancia con el exitismo y la rapidez con la que se propone vivir… parece predominar la superación pronta de obstáculos y adversidades, acallar el dolor y la tristeza. “El duelo debe sortearse pronto, porque hay mucho para hacer… el mundo sigue y uno no se puede bajar”… En este ámbito…se promueve el movimiento constante en las redes, como también alcanzar , la perfección, la belleza , el culto a lo superfluo y efímero.
Es aquí, donde considero que las historias, relatos, vivencias personales, familiares, grupales momentos y sentimientos compartidos, tienen un valor significativo. Porque permiten parar, y detener los ritmos vertiginosos del día a día y entramar lazos.
Y en este sentido, revalorizar la imagen, “la foto”, como elemento tangible, valioso que aporta a la historia familiar. Pero, no es la imagen sola, en sí misma… sino la carga emotiva que la sustenta como valiosa.
Resulta interesante resaltar el valor de contar una historia, un encuentro, una vivencia y una experiencia singular. Eso conlleva el descubrimiento de una marca, una huella personal, y/o familiar… “Esta persona soy”, “así me ven “, “Así somos nosotros”… “Así me veo yo “, “Me parezco a …” “A esta persona no me parezco”. Permite dar cuenta de algo propio; que nos distingue y diferencia de los demás. Eso propio, que compartimos con la familia y las personas significativas durante el desarrollo y la crianza: como las características físicas, rasgos, genética, así como también gustos, intereses, características de la personalidad, emociones y experiencias.
Compartir relatos, fotos y/o elementos que pertenecen o pertenecieron a familiares. Permiten al niño , joven, historizar/se y hacer propio aquello que circula como un saber, un capital familiar; que puede ser desconocido aún para ellos/as. Y que constituye un aporte valioso durante la etapa de crecimiento del niño y del adolescente, como sujeto singular y como miembro de un grupo de referencia o familiar.

Ser capaces de detenernos, mirar con calidez, escuchar atentamente y dialogar.
Ello, posibilita compartir momentos de calidad con niños y jóvenes, en contrapartida a tiempos fugaces, donde los vínculos de sostén pueden llegar a veces a desvanecerse por momentos.
Somos historia, relatos, afectos, experiencias, vivencias, instantes, emociones, logros, y también fracasos.
Aprendemos de cada paso que damos, de la mano y a partir de la mirada de los Otros semejantes y significativos .
Somos con/entre y por los lazos significativos que conformamos…ayer…hoy y mañana.
Andrea Cabanilla Turdera
Lic. en Psicopedagogía
Fuente imagen: La cebra que habla

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