Lo que no nos animamos a decir en terapia

Lara Levyon, psicóloga, nos visitó en Redes de Bienestar y habló sobre los temas que muchas veces las personas evitan llevar a terapia y sobre la importancia de construir un vínculo de confianza.

Lara Levyon, psicóloga, nos visitó en Redes de Bienestar para conversar sobre un tema cotidiano que muchas veces no se pone sobre la mesa: aquellas cosas que las personas no se animan a contar en terapia.

La conversación surgió a partir de una situación con un paciente que planteó que no sabía si determinados temas podían hablarse en terapia. A partir de allí apareció una pregunta: ¿por qué algunas personas evitan llevar ciertos temas a sus sesiones, incluso cuando son cuestiones importantes para ellas?

Una de las razones puede ser el miedo a que hablar de determinado tema implique tener que tomar una decisión. Por ejemplo, hablar de un malestar en la pareja puede asociarse directamente con la idea de tener que separarse, o hablar de un problema laboral con la necesidad de dejar el trabajo. Sin embargo, hablar de una situación no significa necesariamente tener que tomar una decisión drástica.

También puede aparecer la vergüenza o el miedo a sentirse juzgado. Hay cuestiones vinculadas con la sexualidad, el dinero, la maternidad o determinados pensamientos y sentimientos que pueden resultar difíciles de expresar por temor a lo que el terapeuta pueda pensar.

Todos los temas pueden hablarse en terapia. Cada terapeuta tiene su estilo y su línea teórica, y cada persona puede sentirse más cómoda con determinado profesional, edad, género o tipo de terapia. La confianza también es fundamental y se va construyendo con el tiempo.

A veces una persona puede necesitar varias sesiones antes de animarse a contar algo íntimo o doloroso. Pero si pasa mucho tiempo y todavía no pudo hablar en terapia de algo que es trascendente para ella, puede ser importante preguntarse por qué no lo está hablando.

Cuando finalmente aparece aquello que se estaba evitando, muchas veces se descubre que no era tan difícil como se imaginaba. Hablar de una situación tampoco significa necesariamente hacer algo al respecto. Puede permitir aliviar la angustia, compartir lo que sucede, desdramatizar una situación o posicionarse de otra manera frente a ella.

Contar aquello que está pasando también permite que el terapeuta tenga un panorama más completo. Muchas veces una angustia, un ataque de pánico o determinado malestar pueden comprenderse de otra manera cuando aparece algo importante que hasta ese momento no había sido contado.

Incluso puede resultar difícil decirle al propio terapeuta que algo de lo que dijo generó enojo, molestia o desacuerdo. Poder expresar «esto que dijiste no me gustó», «no estoy de acuerdo» o «no entendí lo que quisiste decir» también puede ser parte del proceso terapéutico.

La terapia puede convertirse en un espacio para practicar aquello que cuesta en otros vínculos: poner límites, expresar el enojo. También decir lo que uno piensa y poder manifestar lo que a uno le pasa. El paciente no está allí para complacer al psicólogo ni para cumplir con sus expectativas.

También se habló de los distintos estilos y especialidades dentro de la psicología. Hay profesionales que trabajan con diferentes temas y otros que se especializan en cuestiones específicas. Cuando existe un motivo de consulta particular, puede ser importante encontrar a alguien que tenga herramientas y experiencia en ese tema.

La terapia puede ser un espacio para hablar también de aquello que más cuesta decir. Y cuando algo genera vergüenza o miedo, incluso poder expresar «quiero contarte algo, pero me da vergüenza» puede ser un primer paso.

Escuchá la charla de la profesional en nuestro programa radial:

Lara Levyon

Psicóloga y docente Enfoque integrativo EMDR Psicoterapia Online al y presencial en Rosario @psicolaralevyon

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