Durante el posparto, el cuerpo atraviesa un proceso de adaptación que va mucho más allá de “volver a como era antes”. Los músculos abdominales, el suelo pélvico y la postura necesitan cuidado y tiempo para recuperar su funcionalidad.
Luego de tener un bebé o bien de pasar por cualquier procedimiento que afecte nuestro abdomen, está contraindicado el entrenamiento “tradicional” con los llamados abdominales “cortitos/tipo chunch” que utilizan solo la porción del recto del abdomen y al aumentar la presión intrabdominal, siguen aumentando lo que conocemos como díastasis que es la separación de esta zona del abdomen.
Ignorar este proceso puede derivar en dolores de espalda, sensación de debilidad, diástasis abdominal o incontinencias.
El entrenamiento hipopresivo se presenta como una herramienta clave: a través de respiraciones y posturas específicas, fortalece la faja abdominal profunda, mejora la postura y protege el suelo pélvico. No se trata de “aplanar la panza”, sino de reconstruir una base sólida para moverse sin dolor y con confianza.
A partir de los 40 días post parto aprox, luego de concurrir nuevamente a la cita con el obstetra, este te “dará de alta” e indicará que podés incorporarte a la actividad física. Algunos profesionales mencionan este método, algunos aún no lo conocen del todo. En caso que tengas dudas, también podés pedir asesoramiento a profesionales de la Kinesiología o de la Actividad Física que trabajen específicamente el post parto.
Por último y muy importante, este tipo de entrenamiento no es solo para post partos tempranos, cada vez más lo están utilizando personas que han tenido hijos hace años y mismo abuelas ya que siempre tiene beneficios. Es apto también para hombres, ya que también tienen suelo pélvico.
Macarena Barreto
Porf. de Educación Física
Directora de «Transitar»: Espacio Integral para mamás


