Ayer, no es hoy
Si te sientes identificada/o con lo que vas a leer a continuación, felicidades! De seguro sos una de esas semillitas esparcidas por el mundo. Las semillas del cambio.
Pero si hay una realidad, es que somos humanos y no semillas y por más que muchas veces tengamos las condiciones óptimas para poder “germinar” sin darnos cuenta, elegimos no hacerlo.
El germinar en el humano sería un nuevo pensar, una nueva concepción de ver las cosas, accionar de forma diferente a como por años se vienen haciendo, bajo el mandato de que así debe ser, “si siempre fue así”. El germinar humano, sería un nuevo despertar, una consciencia más elevada, un hacer movido por el deseo y no por el deber.
Para “germinar”, debemos despojarnos del miedo a lo nuevo, algo que a simple vista o a simple lectura parecería muy fácil de aplicar o concretar. Más bien sabemos quiénes pasamos por este proceso, que nada más lejos de la realidad.
Despojarnos del miedo, animarnos a actuar distinto, construir nuestra propia convicción de ese ser y hacer diferente requiere de valentía, de seguridad, de confianza en uno mismo. Y todo estas características, muchas veces lleva tiempo consolidar.
Muchas veces, ese miedo está alimentado por cierta culpa generada al romper con esos patrones heredados, con formas antiguas de ser y hacer que ya no nos identifican. Miedo alimentado por cierta alarma vocal que escuchamos por ahí, a veces muy cerca, que nos frena nos hace también dudar: ¿estás seguro? ¿Pero crees que eso va a funcionar? Antes lo hacíamos así y tan mal no salimos, etc, etc, etc…

Esas alarmas muchas veces se convierten en propias y se anidan en nuestros pensamientos. y es por ese motivo que al comienzo escribía que: “muchas veces a pesar de tener el ambiente óptimo para germinar, elegimos no hacerlo”. Porque preferimos quedarnos en el incómodo ya conocido, el que nos da “seguridad”; que lanzarnos a construir nuestra propia realidad -llena de experiencias hermosas- con nuestra forma distinta de accionar y pensar.
No importa en qué ámbito quieras germinar, anímate a romper estructuras, permitite dudar y pensar distinto: a la hora de educar, de criar, de trabajar, de disfrutar.
No somos nuestros pensamientos limitantes, somos libertad. Y si algo no sucede como lo esperamos, solo nos resta volver a intentar, desprendidos de la sensación de fracaso; más bien arropados por el orgullo de nuestro aprendizaje y crecimiento personal.
Somos merecedores de esa grandiosa libertad, no la dejemos escapar.
Jacqueline Bailo
Lic. en psicomotricidad

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